
Los juegos eróticos son una de las experiencias más divertidas y enriquecedoras de nuestra vida sexual.
Hay personas que entienden los juegos eróticos como una parte importante de la relación sexual, un interesante preliminar que ayuda a desinhibirnos y a excitarnos para luego poder empezar a realizar la penetración. Nombran estos juegos petting, foreplay o bien juegos previos.
Pero esta consideración del juego es incompleta e inadecuada, ya que puede dar lugar a confusiones y contradicciones. Vamos a exponer algunas de ellas.
La primera y más importante es el calificativo de “preliminar de actos mayores” como el coito; así podemos dar a entender que después de jugar debe ir el coito como acto final; ya que de lo contrario, nos habremos quedado a medias y la relación no puede ser completamente satisfactoria. La segunda, es la división entre juego y coito, dando a entender que cuando realizamos la penetración dejamos de divertirnos para tomarlo como un trabajo muy serio.
Por todas estas razones, en este artículo no vamos a considerar los juegos eróticos como preliminares de la relación sexual, sino como la relación misma. Como decía Alex Comfort “toda práctica sexual es un juego”.
El juego permite entender la sexualidad de un modo distinto a como solemos verla. Lejos de una sexualidad marcada por las normas y obligaciones, la actitud de jugar permite librarnos de las exigencias y disfrutar de una sexualidad más imaginativa y creativa.
El juego erótico como fin en sí mismo
Jugar, del latín ludo, quiere decir “hacer algo con el solo fin de entretenerse o divertirse”.
Por tanto, el juego erótico es un acto sexual lúdico cuyo fin reside en sí mismo, en el simple hecho de jugar, de pasarlo bien y de divertirse.
No es un medio para conseguir un fin o meta determinada. Si uno lo utiliza como medio para excitar a la pareja con el fin de realizar el coito, estará más pendiente de si ya lo ha logrado o no, de cuánto falta por llegar, de si está resultando un éxito, en lugar de estar absorto disfrutando sin más.
Asimismo, si uno intenta demostrar a la pareja, mediante una gran variedad de juegos, lo hábil y experto que es, obviará la esencia de jugar y convertirá el juego en un duro trabajo de demostración constante de su valía como amante.
En el juego se trata de tomar la actitud de permanecer en el principio y olvidar cualquier final. De esta manera, uno empieza a jugar y dispone de múltiples posibilidades de acabar la velada. En cambio, si establece un final predeterminado, guiará toda la práctica sexual hacia esa dirección y dejará escapar la oportunidad de descubrir nuevas sensaciones.
Un símil que podría ayudar a entenderlo mejor es el baile. Como decía Allan Watts “no bailamos para ir a algún lugar del salón” sino que lo hacemos por el mero hecho de divertirnos. Nos movemos de un lugar a otro del salón siguiendo el son de la música. En ese instante, no hay más finalidad que bailar, sentir y pasarlo bien.
Ahora imaginad que bailando intentamos demostrar que somos grandes bailadores, nos concentramos en los pasos correctos que hay que dar y estar atentos en qué lugar del salón nos encontramos para poder predecir la siguiente dirección a tomar. ¿Verdad que dejaría de ser tan divertido y espontáneo para convertirse en una actividad forzada?
El juego erótico como vehículo de aprendizaje
Los juegos eróticos no tan solo permiten divertirnos y pasarlo bien, sino que además pueden ser un instrumento muy útil para conocernos y aprender.
Pero convendrá que estemos dispuestos a abrir la mente, abandonar viejos prejuicios, usar la imaginación y la fantasía y a explorar, explorar y explorar.
El juego es el principal vehículo de aprendizaje que disponemos. De hecho, cuando somos niños aprendemos a conocer el mundo y nuestro cuerpo a través del juego: construimos realidades, ensayamos conductas, superamos miedos y conflictos, y además nos divertimos y relajamos.
El niño juega con la imaginación y la fantasía, crea ambientes y personajes, prueba conductas y experimenta. Disfruta sin más, y también aprende nuevas habilidades y sensaciones.
En cambio, cuando nos hacemos “mayores” empezamos a dejar de jugar por considerarlo “cosas de niños”, y aprendemos a tomarnos las cosas que hacemos demasiado en serio. De ahí, la mayoría de nuestros problemas y dificultades en el sexo. Ignoramos que el juego es uno de los medios más importantes para aprender y una fuente inexorable de placer.
Requisitos del juego erótico
- Autenticidad.
Ser libre y espontáneo a la hora de expresarse y mostrarse tal como es, sin traba alguna. Eso permite desinhibirse, romper miedos y superar conflictos.
- Libertad de elección.
No podemos obligar a nadie a jugar, simplemente le apetece o no; el interés por cualquier actividad lúdica desaparecerá ante la más mínima insistencia para que juegue.
- Libertad de interrupción.
En el juego, cuando uno de los dos se cansa, puede sustituirlo por otro o bien dejar de jugar. No es obligatorio acabar lo que se ha empezado.
- Ausencia de competitividad.
En el verdadero juego no hay nada que conseguir ni ningún sitio al que llegar; jugar no supone utilidad ni finalidad.
- Todos ganan y nadie pierde.
El placer del juego no se traduce en prisa por “ir a buscar”, sino en la disposición, apertura y curiosidad por descubrir y “encontrar”.
- El sentido del humor y la risa.
Cuando juegan, los amantes ríen y disfrutan, y no se toman lo que hacen como si de ello dependiera su vida. La risa tonifica los músculos del diafragma, disminuye el miedo y favorece nuestra apertura al exterior, predisponiéndonos al placer.
- Alto nivel de curiosidad y concentración.
Aprender jugando consiste en la disposición a explorar y a descubrir nuevas sensaciones.
- Confianza en uno mismo y en sus capacidades.
Aceptarse a sí mismo, a su cuerpo y sus preferencias, y estar convencido de que lo que hace es aceptable y normal.
- Dar y recibir libremente.
Intercambiarse mutuamente placeres. Cada uno recibe el placer de dar, sin deudas ni chantajes. La ternura no puede entenderse como avales bancarios.
- Espacio y tiempo exclusivo.
Crear un ambiente adecuado y tranquilo predispone a jugar y ayuda a poner la mente solamente en la diversión y el placer.
Los juegos eróticos
Existen infinidad de juegos posibles. Algunos de ellos son más fáciles y simples, otros más complejos de hacer y otros para los más atrevidos.
Hay que tomarse los juegos como un menú a la carta, donde cada cual elige el mejor plato con que deleitarse esa velada. Es recomendable no ir con menús prefijados y estar abiertos a cualquier posibilidad. Jugar consiste en explorar y descubrir nuevas sensaciones para poder llegar a conocernos más, saber lo que verdaderamente nos gusta y disfrutar de la máxima plenitud sexual.
Los juegos no son propiedad exclusiva de personas con pareja. De hecho, hay muchos de ellos que pueden realizarse a solas y no por eso ser menos divertidos: disfrazarse, crear ambientes, jugar a ser dos personas, ponerse ropa sexy, pueden darnos un toque de imaginación, creatividad y variedad a las relaciones sexuales consigo mismo. Jugar a solas no es mejor ni peor opción que jugar con un compañero, es una experiencia distinta.
Constantemente hablaremos de juegos entre amantes, quedando claro que algunos de ellos también pueden realizarse a solas.
Las reglas del juego
Es importante que tengas en cuenta que los objetivos principales del juego es aumentar la confianza con tu pareja, la excitación, la fantasía y la variedad en el sexo. Y lo que no quieres es forzar, asustar, ni dañar a tu pareja.
Conviene que antes de jugar, acuerdes una palabra clave que permita comunicaros cuando uno quiere detener el juego. Puede ser un gesto (levantar la mano) o una palabra (“stop”).
En el juego, las reglas las ponéis vosotros. Es imprescindible que ninguno de los dos se salte los límites que se hayan fijado, porque eso pondría en riesgo la confianza con la pareja.
Por esta misma razón, es conveniente que tengas confianza con tu pareja antes de iniciar ciertos juegos, de lo contrario podrías verte perjudicada.
Antes de empezar…
Puede que antes de realizar juegos con tu pareja, necesites cierto tiempo para vencer ciertas inhibiciones y temores. Algunos consejos:
- Crea un ambiente erótico: prepara la cama y la habitación de un modo sugerente, con sábanas de seda, velas y un toque perfumado.
- Ensaya: imagina cómo sería la situación en tu mente y cómo te desenvuelves en ella. Te hará prever posibles dificultades.
- Aumenta tu confianza contigo misma y tus capacidades: acepta tu cuerpo y cuáles son tus preferencias, y date la confianza a la hora de proporcionar placer.
- Usa ropa provocativa: sorprende a tu pareja con una vestimenta sexy que resalte tus mejores cualidades o bien con un disfraz.
- Desnúdate con sensualidad: haz un sorprendente streaptease a tu pareja cuando menos se lo espere (siempre y cuando esté bien predispuesto).
- Decora tu cuerpo: puedes tatuarte algún dibujo, usar piercings o bien pintarte ciertas partes.
- Daros masajes mutuamente: se pueden utilizar ciertos aceites e instrumentos para realizarlos. Por turnos, vendarse los ojos y dejar que la mente se centre exclusivamente en las sensaciones. Descubre sus zonas erógenas.
- Mastúrbate: aumenta la confianza en ti misma y además proporciona una valiosa información de cuáles son tus gustos y fantasías.
- Comparte tus fantasías: explicarse mutuamente cuáles son las fantasías que más os excitan. Es importante ser cautos con algunas de ellas si la pareja no es receptiva.
Juegos…y más juegos
Juego de máscaras
Véndale los ojos tu pareja con una tela, antifaz o máscara. Tapar la vista hace que se intensifiquen otros sentidos como el oído y el tacto, además de producir una sensación de indefensión y vulnerabilidad. Se crea una mezcla de tensión, excitación e imaginación. Podéis jugar a que el compañero vendado trate de identificar con la boca las diferentes partes de vuestro cuerpo.
Ataduras
Átale suavemente a la cabecera de la cama con unas esposas o cintas de seda. Mientras se encuentre atado y en estado de indefensión, se trata de proporcionarle placer con cualquier parte del cuerpo o accesorio: una pluma, seda, guantes, vibradores. La sensación de vulnerabilidad es muy excitante.
El placer de las plumas
Es una de las formas más intensas de estimulación táctil. Proporciónale un suave masaje por todo el cuerpo con un pluma, mientras se encuentra atado y vendado, hasta que te suplique que pares. Produce un fuerte cosquilleo y una dulce tortura para quien lo recibe. Podéis echarle talco y extenderlo con las plumas.
Jugar con diferentes texturas
Además de las plumas, se puede jugar con una gran variedad de texturas como la seda, el terciopelo o las pieles sintéticas, haciéndolas recorrer por todo el cuerpo y proporcionando al compañero un suave y agradable sensación de placer.
Usar juguetes sexuales
Son muchas las parejas que ven los juguetes sexuales como enemigos o sustitutos de la pareja en lugar de complementos muy útiles para el placer. Los accesorios sirven para intensificar, prolongar y proporcionar nuevas sensaciones.
Juega con la pareja con los juguetes sexuales e intentar incorporarlos en vuestras relaciones sexuales. Proporcionan una estimulación adicional muy excitante además de ser un elemento muy lúdico. Entre los más frecuentes están: las bolas chinas, el consolador y el vibrador.
Vestirse de látex o cuero
Vístete de látex o de cuero y sorprende a tu pareja. Resaltan la silueta, proporcionan un agradable tacto y es ideal para juegos de dominio y sumisión.
“Sado-masoquismo light”
Vístete de cuero o látex y ata con pinzas, cadenas y cinturones a tu pareja por las muñecas, pezones y genitales. Mientras se encuentre atado, proporciónale suaves azotes en los muslos con una escobilla, palas o espátulas de cuero. Hay muchas parejas que se excitan bajo esta dominación. Se entiende que los azotes no deben ser muy dolorosos, ya que dejan de ser placenteros.
El amo y su esclava
Otro juego consiste en que pactes con tu pareja quien va ser el amo y quien la esclava durante esa semana. El pacto consiste en que la esclava tiene que someterse a los deseos sexuales de su amo.
El juego de los espejos
Coloca varios espejos en la habitación que te permitan ver al compañero desde diferentes ángulos. Puedes hacerle un streaptease, dedicarle ciertas posturas, e indicarle intenciones. Los espejos permiten que tengamos un mayor campo de visión y capacidad para fantasear.
Jugar a médicos y enfermeras
Es uno de los juegos más típicos en el sexo. Decidid quien va ser el médico y quien la enfermera. Podéis usar un disfraz que acompañe la escenificación. El que hace de doctor realiza un examen médico general y exhaustivo con diferentes instrumentos.
Strip póquer
Jugad al póquer o cualquier otro juego de cartas dónde en cada turno haya un ganador y un perdedor. El que pierda la tanda debe someterse a las órdenes del compañero ganador. Se puede empezar por prendas hasta acabar por hacer actividades cada vez más sexuales.
Fotografiarse
Haceros fotos durante el acto sexual puede ser muy divertido y pasar un buen rato riendo. Fotografía diferentes partes del cuerpo y haciendo diversas posturas. Para este juego es mejor utilizar cámaras digitales o bien las polaroid que permiten verlas inmediatamente.
Dejarle notas
Ponle notas a tu pareja por toda la casa. Cuando vuelva a casa del trabajo, sorpréndele con un juego divertido. En cada nota escribe lo que tiene que hacer para encontrar la siguiente nota. Escóndelas bien para que sean difíciles de encontrar. Sugiérele que se quite ciertas prendas, que se ponga otras o bien que realice cierta acción divertida. Así, hasta que encuentre la sorpresa final: tú.
Grabar una cinta sexual
Consiste en que le grabes por sorpresa a tu pareja una cinta con toda clase de piropos sexuales, relatos eróticos o bien órdenes de sumisión. Deja la cinta en un lugar donde sepas que la va encontrar seguro.
Sexo por teléfono o internet
Llama por sorpresa a tu pareja en el trabajo o en casa e intenta subir cada vez más el tono de vuestra conversación. Mantener una relación sexual por teléfono es una experiencia alucinante. Dígale lo que te gustaría hacer, qué estás haciendo en ese momento, mándale piropos sexuales y acciones que debe hacer. También, lo podéis hacer con el Messenger o el Chat.
Juegos gastronómicos
Prepara un banquete con tu compañero en que la mesa sea tu propio cuerpo. Llena tu cuerpo de comida, véndale los ojos y déjale que encuentre la comida con su boca. Podéis utilizar nata, chocolate, mermelada, yogurt o frutas. Esconde bien los alimentos en los rincones de tu cuerpo para que le cueste encontrarlos y devorarlos. Dejad los platos fuertes para el final.
Juegos en el baño
Es una actividad sumamente relajante y placentera. Prepara un baño caliente con suficiente espuma y velas alrededor. Daros suaves masajes con la esponja, el jabón o con ciertos vibradores adaptados al agua. También, aprovechad el chorro a presión de la ducha para estimular las zonas más erógenas.
Para saber más…
- Calvo, M. Trampas y claves sexuales. Ed.Icaria.
- Comfort, A. El placer del sexo. Ed. Grijalbo.
- Hooper, A. Los mejores juegos de sexo. Ediciones B.


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