
Durante la primera mitad del siglo veinte, los orgasmos de la mujer no se consideraban una parte importante del disfrute sexual femenino. Incluso algunas autoridades médicas creían que la mujer no era capaz de llegar al orgasmo. Había prejuicios como que el sexo era cosa sólo de hombres, que la mujer era pasiva en el sexo y cumplía los deberes conyugales, o que la mujer decente no debía complacerse sexualmente.
A partir de los años sesenta, hubo un cambio en la imagen y sexualidad femenina. Se propugnó una imagen supersexual para la mujer: el orgasmo era una obligación. Empezó a haber la exigencia de tener orgasmos de manera instantánea, regular e incluso múltiple, para no sentirse fracasada o anormal.
El orgasmo de la mujer sí es importante y quien dijo que el orgasmo no era importante para una mujer debía ser, probablemente, un hombre. A las mujeres, al igual que a los hombres, les gusta disfrutarlo. Es un placer que vale la pena experimentar.
A pesar de que el orgasmo es importante para una mujer, pero no lo es demasiado ni tampoco necesario y obligatorio experimentarlo para gozar plenamente de la sexualidad. Cuando una práctica como la penetración o el orgasmo mismo se convierte en “sagrado”, se pierde la mitad del disfrute sexual porque una está pendiente y obsesionada por su ocurrencia y obvia o margina otras vivencias también importantes. Además, cuando no sucede lo “imprescindible” una se siente fracasada, desilusionada y muy desdichada.
La sexualidad es mucho más que tener y tener orgasmos. La idealización del orgasmo conlleva a marginar otras vivencias. Sería conveniente contemplarlo como una eventual consecuencia y no como objetivo de la actividad sexual. El orgasmo sería como la guindilla que colma el pastel, pero que sin ella aún quedaría un buen pastel por disfrutar.
Es mucho lo que se ha escrito sobre el orgasmo y la capacidad multiorgásmica de la mujer pero aún así perduran ciertos mitos y mentiras. Es frecuente ver a mujeres esperar disfrutar de orgasmos como aquellos que se ven en las películas donde la mujer después de un escaso juego erótico y de unos cuantos besos y caricias, es penetrada por el varón y consigue disfrutar de un orgasmo instantáneo, simultáneo e incluso múltiple, gimiendo alocadamente y arqueando la espalda mientras sigue moviendo enérgicamente la pelvis. Son muchas las que creen que los orgasmos son como explosiones de fuegos artificiales, que se dan temblores por todo el cuerpo, y que se grita como una loca.
Todos estos mitos crean falsas expectativas y frustraciones entorno a la vivencia de la sexualidad. Esperando los fuegos artificiales se pierden todo el placer del encuentro sexual, o bien, viven el orgasmo con frustración y resignación porque no es como esperan o como creen que debería ser.
Pues ¿de qué hablamos cuando nos referimos al orgasmo?
El orgasmo es el momento en que las personas se encuentran más desnudas espiritualmente. Es el momento más religioso de nuestra vida. Los indios lo comparaban con los cantos de los pájaros por la mañana. (Alex Comfort)
La definición subjetiva de lo que es un orgasmo difiere mucho entre las mujeres. Algunas lo definen como algo rejuvenecedor, palpitante, o explosivo; otras como un calor húmedo, fuego interior, o un estallido de placer; otras como estar al límite de un terremoto; etc. Podrían haber tantas definiciones como mujeres hay en el mundo. La experiencia es única y muy personal, lo que hace que sea muy difícil ser descrita con palabras.
Tal y como lo demostraron los pioneros en la investigación sexual Masters y Johnsons, fisiológicamente un orgasmo es un orgasmo y no hay dos orgasmos diferentes sino que todos son iguales. Un orgasmo es un reflejo automático producto de una estimulación adecuada, tanto física (del clítoris) como mental (fantasías y pensamientos sexuales), que culmina con contracciones musculares rítmicas en la zona genital, concretamente, en el útero, en el tercio externo de la vagina y en el esfínter anal.
Un orgasmo es un reflejo como lo es un estornudo. Se trata de un reflejo automático, impredecible, instintivo y que te hace sentir mejor cuando lo liberas.
El orgasmo es una respuesta global de todo el cuerpo no sólo de la pelvis y los genitales. El cuerpo se pone rígido, la espalda se arquea, los muslos se tensan y las manos y los pies se encogen. La respiración y el ritmo cardíaco se acelera, aumenta la sudoración y se enrojece la piel. También se da una suspensión de la actividad mental seguido de una sensación de placer y relajación.
A pesar de que un orgasmo es un orgasmo, la experiencia o la vivencia del mismo no es igual entre mujeres ni incluso en una misma mujer en todos los momentos ¿por qué?
El orgasmo es un reflejo muscular, pero la experiencia se percibe en el cerebro, centro del placer y la sexualidad. Factores de personalidad o carácter, experiencias anteriores, relación con el amante, aceptación de su propio cuerpo, autoestima, estado de ánimo, expectativas, nivel de comunicación, sentimientos o sensaciones respecto el entorno sexual, interfieren en el orgasmo y hace que no se consigan orgasmos, o que los orgasmos sean diferentes entre sí. Además factores físicos como la fatiga, enfermedad, dolor, o efecto de drogas, también afectan a la experiencia del orgasmo.
Así pues, la experiencia del orgasmo depende del contexto o marco que envuelva la relación sexual en ese momento. La diferencia vendría ser la misma que se experimenta cuando se come un sabroso manjar en un exótico restaurante con vistas maravillosas y con un buen acompañante a la que se tiene comiendo el mismo manjar pero sentados en un banco con vasos y platos de plástico y con un acompañante que no es atractivo. El plato sería el mismo pero la exquisitez vendría dada por el marco que lo envuelve.
Como dijo Lincoln: “una obtiene el placer que está dispuesta a disfrutar”. Si en ese momento una no está dispuesta a la entrega erótica, probablemente ello repercutirá en la experiencia del orgasmo.
Maneras de llegar al orgasmo
Se puede llegar al orgasmo de muchas maneras distintas, pero ninguna de ellas es determinante en sí misma de su calidad, sino que la experiencia tendrá que ver más con la actitud tomada durante la misma. Así, si una cree que la masturbación no le puede satisfacer mucho o que se trata de una práctica menor, su experiencia orgásmica vendrá determinada por su actitud no por la práctica. En cambio, una mujer que vea la masturbación con buenos ojos, como una práctica divertida y saludable, vivirá mejor los orgasmos que obtenga durante la misma. Cada una elige cómo vivir una experiencia. Tener la mente abierta, explorar, y ser capaz de disfrutar de las oportunidades y alternativas del momento es la mejor garantía para la satisfacción sexual.
La estimulación del clítoris, de forma directa o indirecta, es la única vía para llegar al orgasmo. No existe orgasmos clitorianos y vaginales, sino sólo procedentes del clítoris. Los orgasmos que se producen durante la penetración se dan por estimulación indirecta del clítoris, ya que la fricción del pene o consolador con los labios menores mueve el capuchón del clítoris (cubierta de piel que protege el clítoris) que a su vez estimula dicho órgano. No todas las mujeres obtienen orgasmos durante la penetración, ni siempre lo consiguen. De hecho, la mayoría de mujeres no lo consigue solamente con la penetración sin ninguna estimulación adicional del clítoris.
Se puede llegar al orgasmo de muchas formas: manual, oral, durante la penetración vaginal, anal, mediante sueños y fantasías, usando el vibrador, mediante la fricción, o bien, acariciándose los senos y pezones.
Muchas mujeres reconocen que según la manera que escogen para llegar al orgasmo, suelen sentirlo diferente. Nos dicen que por masturbación suele ser intenso y directo, durante la penetración es expansivo, etc. Las sensaciones claro está son distintas debido a que la estimulación también lo es, pero ninguna es mejor o peor que otras, sino que son experiencias diferentes e igualmente placenteras. A pesar de que se puede preferir unas a otras, es conveniente no excluir ninguna de ellas porque todas son oportunidades para enriquecer la sexualidad y no hacerla monótona y aburrida.
Tipos de orgasmos
La mujer puede experimentar diferentes tipos de orgasmos durante una relación sexual. Los podemos clasificar de muchas maneras:
• únicos: un solo orgasmo. Éste puede ser muy enérgico o ligero, rápido o lento, vigoroso o estático.
• múltiples: varios orgasmos. Pueden ser muy enérgicos o ligeros, rápidos o lentos, vigorosos o estáticos y, en función del intervalo de tiempo entre orgasmos, pueden ser seriales (seguidos), o bien, secuenciales (con un período breve de tiempo o intervalo entre ellos).
La experiencia del orgasmo no depende tanto de la cantidad ni de otros factores, sino de la disposición de disfrutar que se tenga en el momento. Tener muchos no es sinónimo de mejor, sino que se puede tener uno y realmente explosivo y placentero. De hecho, los maestros del Erotismo, como Esteban Sanz, dicen “más vale un orgasmo en ocho días que ocho orgasmos en un día”.
Tener más orgasmos no es igual a mayor satisfacción sino dependerá del momento. Es como la experiencia del estornudo. Hay veces que con tan sólo un estornudo una se queda satisfecha pero hay otras veces que se necesitan tener más para quedar bien.
La aptitud multiorgásmica
La mujer tiene la aptitud multiorgásmica, es decir, la capacidad o la potencialidad de experimentar varios orgasmos durante la relación sexual. Que tenga la potencialidad no significa que los tenga que sentir, ni que los vaya a sentir siempre y en todos los momentos. Habrá mujeres con mayor facilidad que otras pero eso no tiene que ser ningún problema porque la calidad no viene determinada por la cantidad y rendimiento sexual sino por la disposición a la entrega del placer. Está bien poderlos experimentar pero no convertirlos en una obsesión y una meta del encuentro sexual.
¿Por qué una mujer puede sentir múltiples orgasmos?
La respuesta sexual femenina pasa por una serie de etapas o fases (Carrasco, 1996):
- Fase de deseo: hace referencia al interés o apetencia por la sexualidad. Y se caracteriza por pensamientos sexuales y disposición para participar en actividades sexuales o búsqueda intencionada de las mismas.
- Fase de excitación: se incrementan los niveles de actividad sexual y se caracteriza por la lubricación vaginal, la separación de los labios mayores y engrosamiento de los labios menores, la vagina se dilata y expande, el útero se eleva y crece el grosor del clítoris. También aumenta el tamaño de los senos, los pezones se ponen erectos y aumenta la tensión muscular.
- Fase de meseta: aumenta la tensión sexual, se produce un estrechamiento en el tercio externo de la vagina conocido como “plataforma orgásmica”, el clítoris se retrae quedando cubierto por el capuchón, los labios menores se ponen de un color rojo escarlata que se va intensificando, y se da un progresivo enrojecimiento de la piel.
- Fase de orgasmo: aparecen unas contracciones musculares rítmicas en el útero, en el tercio externo de la vagina y en el ano. El cuerpo se pone rígido, la espalda se arquea, los muslos se tensan y las manos y los pies se encogen. La experiencia subjetiva incluye un sentimiento intenso de placer que se activa súbitamente y que rápidamente se desvanece.
- Fase de resolución: los cambios experimentados se desvanecen y se vuelve a la fase de reposo previa a la excitación sexual. Si se ha producido el orgasmo se experimenta una sensación de relajación y bienestar.
Las mujeres, a diferencia de los hombres, después del orgasmo no tienen porque tener un período refractario, lo que les permite mantenerse en un estado de excitación elevado y tener la posibilidad de tener más de un orgasmo sí se mantiene la estimulación y la excitación adecuada y continuada. Pero no todas las mujeres desean continuar para sentir más de uno.
Esta aptitud multiorgásmica de la mujer no la tienen los hombres porque tienen un período refractario después de la eyaculación que les hace disminuir la excitación y el deseo. La duración de este período refractario difiere entre hombres, varía según la edad y depende de la continuidad de la estimulación así como de la disposición que se tenga.
La aptitud multiorgásmica de la mujer depende tanto de una estimulación sexual continuada y efectiva como del interés sexual, y ninguno de estos factores es estable con el tiempo. Es raro que una mujer alcance siempre los orgasmos múltiples y durante toda la vida.
El número de orgasmos no guarda relación directa con el grado de satisfacción sexual. De hecho, la mayoría no los necesitan y a veces responde más a la exigencia del compañero para disminuir su ansiedad de no haberlo hecho bien o de no ser un buen amante que no por decisión propia.
El informe Hite (2002), un estudio sobre la sexualidad femenina, demuestra que:
• Muchas mujeres rechazan tener más orgasmos por culpa o vergüenza. Creen que no deberían pedir más orgasmos porque puede significar que su pareja no las ha satisfecho suficiente, puede menospreciarles porque ellos sólo pueden tener uno, o por miedo a que se cansen.
• Algunas mujeres no sabían siquiera que era posible sentir más de uno.
• Para muchas mujeres un solo orgasmo (o ninguno) puede ser emocionalmente satisfactorio.
• Algunas no podían experimentar más de uno porque su clítoris se volvía demasiado sensible al tacto tras el mismo.
• Otras mujeres sí preferían más de un orgasmo.
Mitos acerca del orgasmo femenino
• existen orgasmos clitorianos y vaginales
Sólo existen orgasmos procedentes de la estimulación directa o indirecta del clítoris. La vivencia del orgasmo será distinta según la vía que tomemos y la actitud durante la misma.
• los orgasmos durante la penetración son mejores y más completos emocionalmente
No siempre los orgasmos durante la penetración son satisfactorios emocionalmente. La plenitud emocional vendrá dada por la disposición a la entrega erótica y la actitud dada, y no por cómo lo consigas.
• los orgasmos por masturbación son infantiles y de obsesas por el sexo
La masturbación suele ser la principal vía para conocer nuestro cuerpo y sexualidad, y además son muchas las mujeres que disfrutan de más orgasmos cuando están solas que en compañía.
• las que no tienen orgasmos es porque son frígidas
La dificultad para llegar al orgasmo no tiene que ver necesariamente con la frigidez. Sino que muchas de ellas gozan de su sexualidad a pesar de sus dificultades en conseguir el clímax. Es cuestión de aprendizaje.
• las que tienen muchos orgasmos son unas viciosas del sexo
Nada tiene que ver con el vicio. Hay mujeres que son capaces o tienen más facilidad de sentir más de un orgasmo que otras.
• tener más orgasmos significa tener más placer
No confundir la cantidad con la calidad. No por más tener más feliz eres. La experiencia placentera tiene que ver más con el marco del encuentro sexual y en saber aprovechar las oportunidades que con un número o una meta.
• el orgasmo siempre se tiene que conseguir en una relación sexual
El orgasmo no es una obligación sino una eventual consecuencia. Quien ve el orgasmo como una meta fija, está reduciendo las posibilidades de disfrutar la sexualidad ya que solamente se hallará pendiente y obsesionada por conseguirlo y marginará otras vivencias.
• los orgasmos simultáneos son mejores
La simultaneidad en el orgasmo suele ser más la excepción que la regla. Además suele llevar a la insatisfacción sexual ya que los amantes están más pendientes del otro que de sus propias sensaciones.
• existe la eyaculación femenina
La eyaculación femenina no se da en la mayoría de las mujeres ni en todos los momentos. Este líquido puede ser que salga de la uretra y sea parecido al semen; puede ser un líquido segregado por una especie de “próstata femenina” (glándulas de Skene). Pero este hecho de la eyaculación femenina aún no ha sido probado científicamente.
A modo de conclusión
Los orgasmos son importantes en una relación sexual pero no lo son demasiado importantes como para marginar otras vivencias que nos brinda el encuentro erótico. Es importante no perderse el placer de la lidia en aras de la estocada final.
La exquisitez no vendrá determinada por la cantidad de orgasmos ni por cómo los consigamos sino por la disposición que se tenga a la entrega del placer.
Como dice Montserrat Calvo “No trate de tener y tener orgasmos porque se trata de dejar que los orgasmos la tengan a usted”.


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