
“La manera en que hacemos el amor influye en la manera que hacemos el mundo, y viceversa” George Leonard
Cuando nos referimos a la sexualidad es importante tener en cuenta el marco social que la envuelve. La sexualidad ha ido e irá muy ligada a los cambios sociales que se produzcan y si observamos la historia veremos que la sexualidad se ha vivido de forma muy distinta en diferentes épocas y sociedades. Es importante entender la sexualidad dentro del marco de nuestra vida cotidiana y ver que no somos diferentes en la cama a pesar de que intentemos engañarnos. Todos los actos de la vida quedan reflejados en la cama.
Con ello pretendo decir, que los cambios sociales y personales de cada uno influyen directamente en la sexualidad y que para prever lo que pasará en un futuro tendremos que tener en cuenta los cambios sociales que se producirán. Ciertos hechos históricos lo demuestran, por ejemplo, el nuevo papel social de la mujer durante los sesenta hico que su sexualidad empezara a ser también considerada importante.
Pero no tan sólo los cambios sociales influyen en la sexualidad de las personas sino que también la sexualidad es una agente promotora del cambio social. Como ejemplo, la píldora anticonceptiva o la fecundación in vitro no sólo revolucionó el campo sexual y reproductivo sino que también el marco de la pareja y las relaciones familiares.
Historia del sexo del siglo XX
Antes de poder hablar del futuro del sexo, resulta conveniente hacer una ojeada en el pasado para poder ver los cambios y la evolución sexual durante el siglo veinte y que nos ayudará a comprender la sexualidad de hoy y poder predecir la sexualidad de mañana.
• A principios del siglo XX, en plena época Victoriana, la mujer era relegada a un segundo plano social y dependía de un hombre que procurara por ella. La sexualidad era vista con finalidad reproductiva, tal como promovían las autoridades religiosas, y el placer sexual era permitido exclusivamente al varón aludiendo razones “naturales”. La mujer no podía gozar de su sexualidad ya que podía ser tildada de amoral o ninfómana, fomentando así sentimientos de culpa y vergüenza en ella. Se entendía una relación en que las mujeres intercambiaban sexo por amor y los hombres amor por sexo. Es una época caracterizada por la represión sexual, la moralidad y la hipocresía.
• Durante los años de la posguerra, aún se podía ver los restos heredados de la época Victoriana, pero ya se avecinaban una serie de cambios sociales que culminarían con la llamada Revolución Sexual.
Aparecieron en los años cincuenta, el primer estudio sobre la conducta sexual, el Informe Kinsey, que puso en evidencia cuáles eran los hábitos sexuales más frecuentes de la gente. También, otras autoridades en el campo de la sexología, como Albert Ellis, resaltaron las actitudes irracionales que mantenían las personas con respecto al sexo.
• En los años sesenta y setenta, hubo un boom en materia sexual. Las investigaciones de Masters y Johnson fueron los primeros estudios científicos sobre la respuesta sexual humana. Pusieron de relieve los problemas sexuales más frecuentes y propusieron una guía para tratarlos terapéuticamente que siguen muy vigentes hoy día.
Además, la aparición de la píldora anticonceptiva supuso un elemento muy importante de dicho cambio. Permitió a la mujer sentirse más liberada al vencer el miedo al embarazo y reafirmó el placer de la sexualidad femenina.
La mujer es la quien más cambios en su sexualidad experimentó. Fue una etapa en que estuvieron más dispuestas al sexo libre o sin compromiso, a la práctica de la masturbación, a tener fantasías eróticas y a tener relaciones no monogámicas. También hubo un mayor interés en conocer el propio cuerpo y los genitales, y en adoptar actitudes más positivas con respecto al sexo.
Si bien, desterraron el miedo o la inhibición de épocas pasadas, hubo un incremento de la preocupación o ansiedad por el rendimiento sexual. La mujer estaba más preocupada por tener orgasmos, incluso múltiples, o bien por tener deseo sexual y así poder ser una mujer normal o una superwoman. Se pasó de una época en que el orgasmo de la mujer no se consideraba importante a otra donde el orgasmo era una obligación.
Se empezó a valorar mucho las estadísticas y la métrica del sexo como factor determinante del disfrute sexual. Supuso la vivencia de la sexualidad no como una experiencia humana única sino como una carrera de obstáculos y metas.
• Además de una sexualidad más exigente y métrica, a finales de los setenta u ochenta, aparecieron otros factores que provocaron la marcha atrás en la conducta hedonista del sexo libre y una vuelta a actitudes más conservadoras: hubo una marcada insatisfacción del sexo sin amor o compromiso; los avances bioteconológicos cambiaron la reproducción y conducta sexual; el peligro y miedo ante la aparición de enfermedades de transmisión sexual; la progresiva igualdad de sexos y un aumento o conciencia de la violencia sexual.
Una vez hecho el breve repaso a la historia sexual del siglo veinte, y lejos de tener una bola de cristal que me permite ver el futuro, voy a intentar mencionar ciertos cambios que creo que se producirán en la sexualidad. Lo he hecho con el máximo rigor posible y credibilidad, basándome en datos reales.
Con respecto a la reproducción:
• Los avances biotecnológicos en reproducción van poniendo de relieve la no necesidad de pasar por un período de gestación para tener niños. En sociedad occidentales, cada vez más mujeres no quieren tener hijos o bien tienen muy pocos. Entre los factores que lo causan son: el miedo al despido laboral, el hacer un pausa en su carrera profesional, el perder las posibilidades de ascender laboralmente, el no tener tiempo, el estar solas, y el no querer pasar por los inconvenientes y molestias de la gestación. Así pues, cada vez más mujeres estarían dispuestas a utilizar medios externos para tener hijos y así evitar todos esos inconvenientes.
• Parece que con la evolución de la genética, cabrá la posibilidad de escoger el sexo del futuro hijo-a, lo que puede provocar que se favorezca a un género en detrimento del otro y haya un desajuste poblacional que tendrá que estar regularizado por el Estado. Podríamos tener una sociedad semejante a la mencionada por Aldous Huxley en su novela Un mundo feliz. De hecho la clonación, la posibilidad de crear individuos iguales, será uno de los avances en materia de reproducción que acabará implantándose en el futuro.
• Los métodos anticonceptivos y las vacunas contra las enfermedades de transmisión sexual cada vez serán mejores y más seguros lo que evitarán embarazos no deseados, el número de abortos y enfermedades. Ello contribuirá cada vez más a ver el sexo como un placer y no con una finalidad reproductiva.
Con respecto a la conducta sexual:
Sexo en la adolescencia
• Cada vez más se dará una mayor importancia a la educación sexual en las escuelas. Se convertirá en materia obligatoria y no opcional, lo que les servirá para conocer su sexualidad, afrontar posibles abusos sexuales, el uso de métodos anticonceptivos y tener menos problemas sexuales. Habrá una mayor implicación en la educación de que se da ahora.
• Un incremento de la sexualidad durante adolescencia. Como es conocido, el inicio a las relaciones sexuales suele ser cada vez a una edad más temprana. Este hecho va muy relacionado con el anterior, ya que habrá la necesidad de preparar a los jóvenes para evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.
Seducción
• Son más las personas que para encontrar pareja utilizan medidas impersonales como agencias que les ponen en contacto, chats, mensajes de mobil, o bien que utilizan medios de encuentro como periódicos, radios o televisión.
Sexo con amor
• Se dará más valor a las relaciones sexuales duraderas que a las de una sola noche. La insatisfacción del sexo sin amor hará que se busque más el sexo con amor, compromiso e intimidad, más que el puro placer sexual.
Matrimonio
• Son más los que posponen el matrimonio a edades cada vez más tardías, cercanas a los treinta años. El número de matrimonios irá a la baja y se incrementará las parejas de convivencia; producto de un número cada vez mayor de divorcio e insatisfacción matrimonial.
• Se dará una mayor tolerancia a las relaciones extramatrimoniales. Se aceparán como posibles, e incluso beneficiosas, pero no como factores desencadenantes de ruptura.
• Una actitud cada vez más abierta a otras formas de relación de pareja como puede ser la poligámica o poliándrica.
Miedo
• El incremento de enfermedades de transmisión sexual y de la violencia sexual generará más miedo, mayor conciencia y precaución.
• Una mayor limitación y prohibición de cierto material pornográfico como abusos de niños o que degraden la mujer.
Sexualidad en la vejez
• Habrán cambios en la sexualidad de la vejez, debido al aumento de la población mayor de sesenta años y una esperanza de vida cada vez mayor. Se tendrá una actitud más positiva y tolerante con el sexo durante la vejez y se liberarán las restricciones sexuales en residencias y asilos.
Tolerancia sexual
• Mayor tolerancia a la homosexualidad y bisexualidad. Las orientaciones sexuales dejarán de estar tan marcadas y se contemplará el disfrute sexual dentro de una gama amplia de posibilidades.
• Concebir el sexo como algo cotidiano y natural, no mitificarlo o idealizarlo, ni vivirlo de forma separada a nuestra vida.
• Una actitud social más abierta y menos hipócrita, con menos tabúes, mayor tolerancia y flexibilidad, menor discriminación de la mujer, una ruptura del mito masculino y de la mujer asexual.
• Los cambios sociales y demográficos darán una influencia multicultural más marcada, con la incorporación de nuevos hábitos y prácticas sexuales.
• Habrán más lugares explícitos destinados al amor. Un uso cada vez mayor de sitios para pasar veladas muy eróticas.
Culto a la imagen
• Una preocupación cada vez mayor del cuerpo y la imagen. La aparición de metrosexuales, es decir, hombres que cuidan mucho el físico y la imagen hace que sea cada vez menor la diferencia marcada en los roles de género.
• Se dará una importancia vital al cuerpo para poder disfrutar de la sexualidad.
Exigencias o ansiedad rendimiento
• Una sexualidad más exigente o atlética que generará más ansiedad y fracasos sexuales. Se dará más importancia a las metas y a la métrica sexual que al disfrute de la experiencia humana.
Juguetes o accesorios sexuales
• Una actitud más positiva en el uso de juguetes y accesorios en la cama. Se eliminarán los tabúes y prejuicios en el uso de los mismos.
• Mayor consumo pornográfico o erótico en ambos miembros de la pareja.
Avances tecnológicos
• Uso de chips para tener orgasmos que supondrá la liberalización de la mujer de la exigencia de tener orgasmos.
• Aparición de nuevas tecnologías sexuales: internet, ciberespacio, uso de hologramas, que permitirán vivir una sexualidad a través de la red y la informática.
¿Qué papel jugaran las mujeres en este siglo?
El siglo veintiuno creo que será el siglo de las mujeres. Con eso quiero decir, que serán la mujeres quienes más cambios a todos los niveles experimentarán. El siglo veinte ha servido para consolidar los cimentos sobre los cuales se edificará el siglo veintiuno.
Hoy día aún siguen habiendo actitudes irracionales de épocas pasadas como, por ejemplo, la mayor implicación de la mujer en las tareas domésticas, el dominio del hombre en puestos de poder o bien la desigualdad en el salario laboral, pero esto poco a poco va cambiando.
El aumento de casos de violencia de género, celos y posesión, es la consecuencia negativa de una mayor liberación de la mujer y de su nuevo papel. En la mayoría de estos hombres residen actitudes ancestrales con respecto al papel del hombre y de la mujer que les hacen estar ciegos a la nueva realidad social. Creo que poco a poco irá cambiando todo esto, que las viejas actitudes quedarán en el olvido, y surgirá una nueva manera de vivir la sexualidad y la relación de pareja que beneficiara a ambos.
A pesar de que aún queda mucho por hacer, se puede percibir que cada vez más el papel de la mujer será igual al del hombre o incluso más destacado. Creo que pasaremos de una sociedad paternalista, con predominio masculino, a una sociedad maternalista, donde el predominio será de las mujeres. Es muy difícil mantener la igualdad estrictamente dicha y creo que la mujer está cambiando, creciendo y adaptándose mucho más que el colectivo masculino, lo que hará que sea la mujer quien coja las riendas de esta sociedad.
Este cambio de papel social de la mujer influirá en el campo sexual. La lucha de poderes, de quien manda a quien, será un factor común en la sexualidad que se nos avecina. Las diferencias en el sexo entre hombres y mujeres serán cada vez menores y habrán más mujeres que tomarán la iniciativa del sexo, se masturbarán más, tendrán experiencias homosexuales más frecuentes, se interesaran más por el sexo, lo manifestarán más abiertamente y lo buscarán de forma más activa y creativa.
La consolidación de los derechos de la mujer y la reafirmación de su papel social determinaran un cambio en el terreno sexual, como una mayor publicación de material erótico dirigido a mujeres.
Además, los avances biotecnológicos en la reproducción permitirán a la mujer liberarse de la gestación, así como las mejorías en prevención de embarazos y enfermedades hará la mujer más libre en el terreno sexual.
La sexualidad masculina vivida hasta hoy ha provocado mucha insatisfacción en la mujer debido a su incomprensión y no consideración. La excesiva importancia dada al pene y a la penetración, y a una escasa importancia al entorno, al afecto, al juego erótico y a la estimulación del clítoris, además de una desinformación, tabúes e inhibiciones, han provocado una auténtica tragedia sexual en la mujer del siglo veinte.
Creo que la mujer tiene un destacado papel en este siglo y será ella quien debe guiar al hombre en este proceso de cambio. No permitir que la sexualidad se convierta en una lucha de poderes y crear un clima de convivencia y armonía entre ambos. La finalidad del sexo no es poseer, ni dominar al otro, sino compartir, explorar, aprender y divertirse. La sexualidad no se trata de una carrera de obstáculos sino de una experiencia humana única que nos permite llegar a lo más alto solamente cuando no estamos pendientes de nuestra imagen o ego y sí dispuestos a la entrega erótica del placer. En la cama, dejar de lado las exigencias y librarse de la imagen de uno mismo serán los factores para que el cambio sea más profundo y mejor, y llegue, como decía George Leonard, a transformar el mundo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario