lunes, 2 de febrero de 2009

¡No te cortes y pide lo que quieres!


La comunicación en la pareja es importante, y en el sexo lo es más. Si consideramos que ser sinceros y honestos con la pareja fomenta la intimidad y la confianza, ¿por qué no debería ser así en el sexo? ¿por qué un buena comunicación no haría que el sexo funcionara mejor?

Muchas parejas creen equivocadamente que no es muy normal hablar de sexo. Consideran que “de esas cosas no se habla” y que si la otra persona nos ama de verdad debe saber espontáneamente lo que deseamos. Pero la realidad es que el compañero no siempre adivina nuestros gustos, a pesar de que nos ame. Entonces, ante tal situación podemos elegir hacer tres cosas: o bien expresar lo que nos gusta; resignarse hasta que, por causalidad, nos hagan disfrutar; o bien, buscar un Príncipe azul que lo sepa todo. Viendo que tenemos estas tres opciones, es conveniente empezar por la primera opción: tomar las riendas y responsabilizarse del propio placer sexual.

El papel de la mujer
Ser mujer y expresar cómo se desea hacer el amor parece algo inconcebible en nuestra sociedad. A las mujeres se las ha enseñado a ser más pasivas y cándidas. Una mujer que afirme su sexualidad y participe abiertamente en ella, parece como si tuviera algún defecto o enfermedad. En cambio, en el hombre se le ha dado el papel de experto y dominante (los malos resultados obtenidos de esta situación saltan a la vista). La sexualidad del hombre y de la mujer es diferente y por tanto no podemos someter una a la otra si queremos que la cosa funcione. Comunicar y compartir las diferentes formas de vivirla, es la mejor manera para tener plena satisfacción sexual.

La comunicación en las relaciones nuevas
En las primeras veces que se hace el amor con una nueva pareja, comunicarse es muy importante. En esos momentos, sabemos que es difícil hacerlo, debido a la inseguridad y al miedo de no saber si lo que vamos a decir va a gustarle. La intimidad (aceptación y confianza) va creciendo a medida que vamos conociendo al otro. No obstante, la intimidad no es condición indispensable para comunicarse en el sexo. Aunque no tengamos la certeza absoluta que eso va a gustar al otro y que la relación va a ser duradera, es mejor abrirse desde el principio para poder disfrutar en el presente y evitar posibles problemas futuros. Las parejas que empiezan desde el inicio de la relación a comunicarse con sinceridad acerca de cuáles son sus gustos y sus preferencias, posteriormente tienen menos problemas que las que evitan hacerlo. Eso tiene su explicación: no se han creado hábitos sexuales negativos.

Las primeras interacciones sexuales marcan las pautas de futuras relaciones. Las parejas que llevan tiempo juntos pueden reconocer la dificultad de romper viejos hábitos sexuales que empezaron a crearse al inicio de la relación. Eso es debido a la resistencia a cambiar nuestra forma de interactuar sexualmente con el otro, aunque éste sea insatisfactorio para ambos.


Comunicarse sin herir y sin herirte
Comunicarse bien implica ser asertivo, es decir, expresar los deseos, opiniones y derechos sin ofender al otro. Pero, en el sexo, solemos ser pasivos o agresivos. A menudo, nos sentimos molestos por algo que hace nuestra pareja y en vez de decirlo nos lo callamos o bien lo decimos mal creando una discusión. ¿Cuál es el término medio? Ser asertivos ¿Y en qué consiste? Vamos a ver un ejemplo para que se entienda mejor:

Imaginemos una situación en la que el compañero realiza de manera muy brusca la penetración y nos desagrada mucho. Podemos adoptar tres actitudes:

- Actitud Pasiva

Si adoptamos una actitud pasiva lo que haremos es callar, vivirlo en silencio o bien decírselo de manera poco contundente “Mira, no sé..., quizás sea una tontería..., pero no sé si te gustaría hacerlo diferente...”. Con esta actitud probablemente la situación no cambiará, ya que no hemos resaltado la importancia que tiene para nosotros. Además, podríamos empeorarla resistiéndonos a realizar la penetración o bien hacerla con desagrado. La pareja podría no entender nuestra actitud y hacernos reproches.

- Actitud Agresiva

Una actitud agresiva tampoco ayudaría ya que decirle “¡Qué bestia que eres! ¡No tienes delicadeza! Todas las cosas las haces igual” lo único que pasará es que se ponga a la defensiva y discutamos.

- Actitud Asertiva

Una manera asertiva de decirlo sería “Para mi es muy importante que hiciéramos la penetración un poco más suave para que me pueda sentir más a gusto contigo”. Esta actitud probablemente dará mejores resultados, ya que afirmaríamos la importancia que tiene para nosotros y evitaremos que el otro se ponga a la defensiva y reaccione mal.

¿Qué nos impide ser asertivos?
- Vergüenza: porque una mujer que se atreva a decir lo que quiere en el sexo es algo extraño y sólo de enfermas.
- Ansiedad: por miedo a ser rechazados y estar solos si decimos lo que queremos y nos mostramos como somos.
- Culpa: porque hacer una crítica puede ser terrible y herir a mi pareja. Además, es ser egoísta poner mi interés primero.
- Hostilidad: porque él debería saber lo que me gusta sin decírselo.

El proceso de la comunicación
Toda comunicación se inicia cuando uno de los dos miembros de la relación intenta transmitirle un mensaje.

En el sexo, lo que nos gusta y lo que no, puede transmitirse de forma verbal, es decir, diciéndole con palabras, sonidos o gemidos; o bien, transmitiéndole de forma no verbal, es decir, con posturas, gestos o toques. No es que haya una manera mejor que otra, sino que podemos ir alternando ambas, o bien podemos usar la que nos sintamos más cómodos. A veces, basta con decir “me gusta esto que haces” o “sigue no pares”; otras veces, requerirá la ayuda de un gesto.

Cuando damos un mensaje, es conveniente asegurarse de que éste sea recibido y comprendido, de lo contrario todo habrá sido en vano.

Errores de comunicación
- A la hora de dar un mensaje

Puede ocurrir que demos un mensaje confuso e impreciso. Por ejemplo, decirle “excítame más” o bien “tócame” pueden ser mensajes vagos si no se acompañan de ciertos gestos precisos. El otro podría preguntarse cómo le gustaría que le excitara más o bien dónde quieres que te toque. También puede pasar que demos un mensaje contradictorio, diciendo “nos gusta” cuando nuestra expresión es de desagrado. Otras veces, lo que ocurre es que cuando damos el mensaje, no resaltamos la importancia que para nosotros tiene o bien lo hacemos de forma indirecta. Por ejemplo, lamer la oreja de nuestra pareja esperando que lo haga después con nosotros, y quedarnos “a dos velas”.

- A la hora de interpretar un mensaje

Aunque hayamos enviado correctamente el mensaje, puede pasar que la pareja no está atenta en ese momento o bien lo interprete mal. El error de interpretación es frecuente en las relaciones amorosas y sexuales, y lo que uno “supone” no suele coincidir con lo que el otro “supone”.

Transmitir con claridad
Sugerencias para reforzar la claridad en los mensajes:

1. Reflexionar bien sobre lo que se quiere decir y cómo se desea hacerlo.

Antes de hablar, tenemos que tener claro a dónde queremos llegar, qué queremos dar a entender y cuál es la mejor manera de hacérselo llegar sin ofender.

2. Exponer a la pareja cuál es el orden de prioridades.

No decirle de golpe todo lo que queremos cambiar o no funciona de la relación, de lo contrario puede ser que la pareja lo perciba como una amenaza a la relación. Centrarse en el problema central es la mejor solución.

3. Ser breve.

A veces decimos las cosas pero lo hacemos de forma vaga y abstracta con lo que el compañero se pierde y acaba por no entender lo que le queríamos decir. Un discurso breve y concreto suele ser más eficaz.

4. No monopolizar la conversación.

Intentar no hacer un monólogo y permitir que el otro dé su opinión acerca de lo que estás diciendo. Hablar por turnos es una buena posibilidad.

5. No empezar a comunicar criticando a la pareja.

Cuando intentemos hacer una crítica a la pareja es mejor empezar por algo positivo y luego decir lo negativo. También es conveniente acabar la conversación con algo positivo. Así, se evita que el otro lo interprete como que “todo lo hace mal”.

6. Si cuesta decirlo, se puede hacer por escrito.

A veces, ya sea porque no tenemos aún mucha confianza con la pareja, podemos empezar por hacerlo por escrito. Esta opción permite sentirnos más seguros y asegurarnos de decir todo lo que queríamos decirle.

7. Hacer repetir al compañero qué es lo que ha entendido.

Una buena forma de asegurarse que lo ha entendido es pedirle que exprese lo que ha interpretado. De esta manera, se pueden aclarar las posibles confusiones.

Usar el pronombre “Yo”
Cuando intentamos hablar con nuestra pareja de los sentimientos, preferencias, acciones y deseos, es muy aconsejable hacerlo en primera persona, es decir, usar el pronombre personal “Yo” en lugar de “Tú”. Por ejemplo, si ya le has dicho a tu pareja que no te toque con demasiada rudeza y que te gusta que lo haga con más suavidad, en vez de decirle, “(Tú) no me prestas atención cuando te dije lo que quería”, sería más eficaz, “(Yo) no me siento importante para ti, cuando te pido que hagas algo y no lo haces”. La primera afirmación probablemente provocará una reacción defensiva del tipo “Pues claro que te presté atención, lo que pasa es que nunca estás contenta, sólo me criticas”. Con la segunda afirmación no se ofende, y por tanto, probablemente no se defenderá y escuchará más.

Por tanto, sería conveniente usar la estructura “(Yo) me siento así cuando…”, “me gustaría que…”, “(Yo) deseo que…”, en lugar de, “(Tú) es que...”, “(Tú) deberías...”.

No obstante, en los casos en que queremos expresar algo positivo, usar el pronombre “Tú” resulta beneficioso. Así, si le decimos a nuestra pareja “(Tú) me haces muy feliz”, eso no va a ser ningún problema.

Ser honestos y sinceros
Cuando nos comunicamos es mejor hacerlo con honestidad y sinceridad. El objetivo de ser honestos es aumentar la confianza. Si en una relación no somos nosotros mismos, no expresamos cuáles son nuestros verdaderos deseos y sentimientos, ello repercutirá en la calidad de la relación y traerá futuros problemas. Por ejemplo, si una mujer le gusta hacer sexo salvaje pero se inhibe al decirlo por considerarlo poco “femenino”, ello le repercutirá en su deseo y placer. No será ella misma y fingirá ser lo que no es.

Uno de los requisitos para ser honesto y sincero es aceptarse a uno mismo y asumir el riesgo de que no nos quieran tal como somos. Ser sinceros no es decir todo lo que se piensa, sino que consiste en no engañar a la pareja. Es mejor abstenerse a la hora de responder a una pregunta que mentir.

La comunicación no verbal
Los gestos, las posturas, las caricias y los toques son elementos claves en el sexo. Mediante ellos podemos transmitir a nuestra pareja que lo que está haciendo nos desagrada o molesta, o bien, que nos produce placer. Por tanto, son elementos claves para transmitir información sin necesidad de decir una palabra e interrumpir la pasión sexual. Además, en ocasiones son más precisos que las palabras. Por ejemplo, a muchas mujeres no les gusta cómo su compañero les estimula el clítoris, y decirlo verbalmente es complicado, así que es mejor acompañar su mano e irle marcando el ritmo y los movimientos que nos gustan.

El arte de escuchar
La comunicación no es tan solo saber decir las cosas sino también saber escuchar. Consejos útiles:

1. Atiende únicamente a una cosa.

Estar haciendo otras cosas, puede parece que no consideramos lo que dice, y además, puede escaparnos algo importante para nosotros.

2. Saber escuchar no es un acto pasivo, sino activo.

No consiste en estar en silencio y sin hacer nada, sino que implica que, con un gesto o palabra, le manifestamos que le estamos escuchando.

3. Mostrarse pacientes en su actitud.

No responder rápido cuando algo no nos gusta, sino esperar a que el otro acabe de hablar.

4. No centrarse en una parte del mensaje.

Abstenerse de poner más énfasis de la cuenta en una palabra u oración del mensaje y esperar a que éste haya sido completado antes de responder.

5. No ir con una idea preconcebida.

Atender a lo que está diciendo en el momento, en vez de ir con una idea preconcebida de lo que te va a decir.

6. Empatizar con el otro.

Sintonizar con la pareja, entender su visión de las cosas.

7. Discrepar es también escuchar.

No es necesario estar de acuerdo con todo lo que se dice, y es saludable, en ciertos momentos, discrepar.

Dialogar sobre sexualidad
Uno de los mitos frecuentes que se suelen oír es que hablar de sexo con la pareja le resta espontaneidad y misterio al asunto. Es cierto, que si la cosa fluye y surge espontáneamente mejor que mejor, pero si no surge ¿qué hacemos esperando pasivamente que se dé la ocasión? ¿por qué razones no ser activos a la hora de mejorar las relaciones sexuales?

Al igual que es importante en una relación de pareja hablar del trabajo, los hijos, la familia, también lo es hablar de nuestra sexualidad. Crear un espacio dónde poder dialogar y exponer deseos y preocupaciones con respecto a las relaciones sexuales puede beneficiar a ambas partes.

1. Hablar con la pareja sobre cómo y cuándo sería más cómodo hablar de sexo.

Después de hacer el amor puede ser un buen momento, ya que podemos comentar lo que ha ocurrido y proponer nuevas cosas. No obstante, hay parejas que no quieren comentarlo justo después de hacer el amor porque quieren estar en silencio. Entonces, mejor encontrar otro momento del día mientras se está haciendo otra actividad como pasear.

2. Usar material, como libros o videos, ayuda a entablar diálogo.

Estar mirando un libro o un video con la pareja, permite opinar acerca de lo que se está viendo o leyendo, y así se van introduciendo temas y podemos ver cómo reacciona nuestra pareja.

3. Utilizar el lenguaje del “yo” y no “culpar” al compañero.

Es mejor empezar por “me gustaría que me besaras más cuando hacemos el amor”, en lugar de “no me besas nunca cuando haces el amor”. Probablemente, el primero tendrá un efecto más positivo que el otro.

4. Si la pareja rechaza una actividad sexual que nos gusta, no pensar que no nos quiere.

Es fácil caer en el derrotismo y pensar que “no nos quiere lo suficiente” cuando la pareja no hace lo que nos gusta. Investigar cuáles son los verdaderos motivos e intente entenderlos.

5. Las preferencias y sentimientos sexuales cambian.

Las personas cambiamos y lo que antes nos gustaba o preferíamos ahora no nos apetece. Es conveniente aclarar los cambios y explicar los motivos de los mismos, de lo contrario puede suceder que nuestra pareja no nos entienda y se sienta desconcertada.

6. No menospreciar el componente no verbal de la comunicación sexual.

En el sexo es clave el componente no verbal. Un gesto, un toque o una mirada pueden ser más comunicativos que una palabra.

7. No esperar que todo resulte ser perfecto.

Los cambios no se dan de forma fácil y perfecta de la noche a la mañana, pero con un buen diálogo y paciencia se llegan a conseguir muchas mejoras en la relación.

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