
Todas las mujeres saben que cuando una se viste bien, de forma elegante, provocativa y sexy, obtiene mejores resultados que cuando una se viste de cualquier manera. El deseo que puede despertar una buena prenda, es un excelente anzuelo para que muerda el pez.
El vestido permite moldear nuestro cuerpo, resaltar nuestras partes favoritas y tratar de esconder aquellas que no lo son tanto. Puede ser nuestro buen aliado en la cama si lo sabemos utilizar muy bien, o bien, nuestro peor enemigo si lo usamos mal.
Todos nos podemos percatar que un vestido provocativo, que deje entrever ciertas partes, y una ropa interior sexy, produce mejores resultados en la cama que ir con la camiseta vieja, la bata de ir por casa y los rulos puestos en la cabeza.
El vestido es el adorno de nuestro cuerpo, la invitación al erotismo. Es como colgar un cuadro sin tener en cuenta el marco que le vas a poner. Puedes hacer que ese cuadro gane en belleza o bien que pierda luminosidad. El cuadro es el mismo, lo único que cambia es el marco.
Las buenas profesionales del sexo saben bien de la importancia del vestido en la atracción sexual y es fácil percatarse de su elegancia y erotismo en el vestir. Permiten hacer volar la imaginación, fantasear, y ésta es una herramienta básica para el sexo.
El cuidado en el vestir se ha dado en todas las épocas y en todas las culturas. Lo que cambia es lo que se considera sexy, provocativo, erótico, es decir, la moda. Es fácil percatarse de los cambios en la lencería femenina a lo largo del siglo veinte, con la forma de ver lo que es sexy. Por tanto, vemos que en la atracción sexual hay un componente aprendido, social y cultural.
No obstante, hay ciertos gustos que son peculiares y que no padecen obedecer a las modas del momento. Estos son los gustos personales, singulares, que sería bueno conocer de nosotros mismos y del otro para poder dar cuenta de ellos.
Vestirse de una determinada manera responde muchas veces a una fantasía particular, algo que excita a una especialmente al imaginarlo. Muchas veces, es a partir de fantasear con esa prenda que se origina una petición.
No obstante, no siempre ni en todas las circunstancias nos excita lo mismo, sino que depende mucho de la ocasión y del momento. Por esta razón una buena amante dispone de un armario completo de prendas para ello.
El hecho de que nos exciten más ciertas prendas que otras no tiene nada que ver con el fetichismo patológico, ya que en estos casos únicamente se responde sexualmente con las prendas. Esto no es sano porque convierte la preferencia hacia esa prenda en una necesidad, y entonces, el sexo sólo gira entorno a ella y se convierte en una obsesión. Para el fetichista, el sexo sin esa prenda no puede hacerse.
La sexualidad sana es creativa y para ello se requiere diversidad, novedad de estímulos, y estar abiertos a las oportunidades del momento. El fetichista depende de esa prenda para excitarse lo que limita gravemente su plenitud sexual.
Los sentidos que se despiertan y se estimulan con el vestir son el tacto y la vista. Dos sentidos muy importantes para desatar pasiones en el lecho.
Por un lado, el sentido de la vista despierta la imaginación y la fantasía. Somos seres muy visuales y hay cosas que nos entran y apetecen, simplemente, por la vista. En la vida cotidiana hay numerosos casos de ello. Por ejemplo, si coméis un plato en un restaurante con buenas vistas y un entorno agradable, no es lo mismo que comerlo encima la mesa del despacho. La comida puede ser la misma pero el entorno hace que esa comida sea especial, diferente. Es verdad ese dicho que dice “no sólo comemos por el padalar sino también por la vista”.
Por otro lado, el sentido del tacto es crucial. La piel es la zona erógena más potente que tenemos, donde existen puntos muy sensibles a la estimulación. Ciertas texturas, como la seda, que entran en contacto con la piel, son sumamente placenteras y agradables.
Por tanto, a la hora de vestirse no sólo es importante tener en cuenta cómo nos verán, sino también escoger texturas en que el contacto con la piel nos sea agradable.
Así pues, saberse vestir para la ocasión es uno de los componentes más importantes en el sexo. A pesar de su importancia, no es un hábito sexual frecuente entre los españoles, ¿por qué?
Una de las principales razones por las que no lo hacemos frecuentemente suelen ser por vagancia (o por ignorancia); en especial, entre los amantes que llevan mucho tiempo viviendo juntos y en que la dedicación al cuidado de la pasión sexual ha pasado a convertirse en descuidada y rutinaria. Y esto es un error porque la pasión es algo que debemos cultivar y alimentar si no queremos que desaparezca.
La pasión requiere de cierta dosis de novedad y sorpresa para que se mantenga. También lo es experimentar y asumir riesgos, atreverse a ponerse aquello que una tiene ganas pero no acaba de hacerlo nunca. Proponerlo como un juego es una buena manera de empezar.
Existen pequeñas diferencias acerca de lo que atraen más a los hombres y a las mujeres. A los hombres les atrae aquellas prendas que ponen de relieve el pecho, realzan las nalgas y destacan la silueta de la mujer. A las mujeres les atrae las prendas que realzan las nalgas, marcan los hombros o el pecho, abdomen y genitales.
¿Qué nos ponemos?
Cuando nos vestimos de forma sexy para una velada de placer es importante saber qué ponerse. Una puede no saber y es comprensible. Una de las principales razones es que, a diferencia de la ropa externa o de calle, la moda de la ropa interior no está tan difundida y no se le otorga la importancia que se merece. Las españolas cuidan poco su indumentaria íntima, a diferencia de otros países, como Brasil, dónde se compra mucha ropa interior. No existen buenos modelos y esta es una de las principales razones por las que la mujer de hoy tiene dudas e inseguridades acerca de cómo vestirse para desatar la pasión de su amante.
Tendemos a vestirnos de forma atractiva cuando salimos de casa y en cambio cuando entramos en ella solemos desvestirnos. Es cierto, que la ropa de calle que suele ponerse una no es muy cómoda para ir por casa; no obstante, hay un término medio que consiste en utilizar ropas cómodas pero atractivas a la vez para ir por casa.
Si una tiene un buen cuerpo, la ropa provocativa es mejor que sea ceñida al cuerpo, que permita resaltar la silueta. Pero la ropa sexy no es exclusiva de las mujeres con un cuerpo diez, sino que también es para las mujeres que están más rellenitas. Creer que una no puede vestirse atractivamente porque tenga una quilos de más es una completa estupidez. Hay prendas como camisones y camisas transparentes, picardias, bodys, que pueden sentar muy bien en ellas y ser toda una provocación. Creer que lo sexy es delgadez, es tener una visión muy machista y limitada de lo erótico.
Tanto si una goza de buen cuerpo o no, lo más importante es transgredir los hábitos y costumbres de vestir de una. Es decir, crear un efecto sorpresa en el amante. Si solemos vestir de forma provocativa, cambiar y vestirse de forma más conservadora. Si una es discreta a la hora de maquillarse, puede sorprender a la pareja pintándose los labios carmesí. Es importante jugar con el efecto de la novedad a la hora de vestirse. Que la ropa interior sea provocativa es muy importante ya que es la última prenda que nos quitamos antes del sexo.
Para aprender a conocer qué ropa ponernos, primero tendremos que observar qué hay en el mercado.
Podemos empezar por ver películas eróticas, leer libros en que se narran con detalles las prendas de los amantes, mirar revistas, o ir a lugares donde bailarinas realizan striptease, cabarets, y que permitan que vayan mujeres.
También se puede ir a tiendas que vendan ropa interior y mirar qué puede resultar atractivo para una. Hay tiendas especializadas en ropa interior sexy donde se pueden hallar prendas muy sugerentes.
Tiendas eróticas en España dónde se puede comprar ropa sexy de calidad:
• Kitsch
C/ Muntanter 17-19
Barcelona
• Amantis
C/ Pelayo 46
Madrid
Lencería sexy:
- Corsés o corpiños : muy de moda, acortan la cintura y resaltan los pechos y la figura femenina. Se suelen usar conjuntamente con unas medias. Son prendas que pueden dar trabajo quitarlas pero eso es bueno si queremos incrementar la tensión.
- Mallas: son prendas de cuerpo entero, suelen ser transparentes, ceñidas al cuerpo, con una tela muy fina de rejilla, y suelen ponerse sin ropa interior.
- Braguitas, tangas y sujetadores: pueden ir de conjunto o no. Los sujetadores buenos son aquellos que resaltan los pechos y les dan volumen. Normalmente, unas braguitas o tangas finos suelen ser las que provocan más sensación.
- Bodys : la braguita y el sujetador forman un conjunto, y son muy útiles para quienes el modelo « bikini » no les gusta o no les sienta bien.
- Medias, pantys y ligueros: Unas buenas medias o pantys suelen ser un buen complemento con la ropa íntima. El liguero se usa cada vez menos pero aún se sigue utilizando y es indispensable si queremos hacer un buen desnudo.
La lencería puede ser abierta o cerrada, es decir, puede tener agujeros hechos que permiten hacer el amor sin quitarse la ropa; puede ser transparente, de rejillas, de puntillas o de terciopelo. Recientemente, ha aparecido la lencería comestible, muy útil para quienes prefieran devorarse mutuamente.
El color de la prenda puede ser blanco, negro, rojo, o color leopardo, y pueden sugerir al otro cómo deseamos comportarnos. El color blanco puede sugerir que queremos parecer inocentes, cándidas; el color negro, experiencia y seguridad; el color rojo, lascivas y descaradas; y la ropa leopardo, dominantes. Podéis acordar con el amante el sexo que os apetece en función del color de vuestra prenda íntima. Es un juego muy divertido.
Vestidos y complementos:
- Picardias : prendas transparentes que pueden ir con bordes de terciopelo. Puede utilizarse con ropa íntima o bien sin nada debajo. Son muy sugerentes y finas estas prendas.
- Camisas y camisones: estas prendas son muy elegantes y se suelen usar como complementos de la ropa íntima. Es una buena manera de hacer entrever lo que llevas puesto en el interior pero sin aún enseñar nada.
- Minivestidos: son vestidos cortos, normalmente con un escote entreabierto o la espalda al descubierto, son muy elegantes y provocativos.
- Pieles sintéticas: el tacto de la piel con nuestro cuerpo es todo un placer. Podemos usar pieles sintéticas por encima la ropa íntima o por encima del cuerpo desnudo y sorprender al compañero.
- Minifalda: desde la aparición de la minifalda en los años sesenta, sigue siendo una prenda que desata pasiones entre los hombres.
- Escotes abiertos: si una tiene buen escote, es crucial poder usarlo a su favor y ponerse prendas que lo dejen entrever como ciertas chaquetas, tops o camisas.
- Guantes: el guante ha sido una pieza muy sensual desde los años cincuenta. Es indispensable para un streaptease y además el tacto del guante permite mucho juego en la cama.
- Máscaras: el uso de antifaces suele ser una buena manera de dejar de ser nosotros mismos y empezar a desinhibirse.
- Botas y tacones: las botas y tacones exaltan la figura femenina, hacen las piernas más largas y realzan el trasero, todo un estímulo sexual.
El material puede ser de cuero, látex, PVC, lycra o seda. El látex en nuestro país se usa poco y está en desuso a diferencia de otros países como Alemania. Una de las principales razones es su precio, su mantenimiento delicado y porque dan mucha calor. En lugar del látex, cada vez más se usan prendas de PVC que son más económicas, fáciles de mantener y más ligeras. La lycra también se usa mucho a diferencia de la seda ya que ésta suele ser más cara.
Vestir el cuerpo desnudo
No tan solo es importante vestirnos externamente sino que es muy importante tratar de adornar nuestro cuerpo desnudo.
- Las joyas: son una de las piezas clave del erotismo. Son un excelente adorno para nuestro cuerpo. Entre ellas tenemos: collares o colgantes, pendientes, brazaletes en las muñecas o tobillos, cinturones muy finos, anillos en los dedos de los pies y manos, y coronillas (muy usadas en mujeres orientales)
- El peercing: puestos en lugares específicos del cuerpo pueden dar un toque muy sensual a nuestro cuerpo. Los lugares más comunes son la nariz, la ceja, los labios, la lengua, el pecho y el ombligo. Las más atrevidas suelen tenerlos en los genitales.
- Los tatuajes: un dibujo o insignia en el cuerpo puede ser muy erótico. Los lugares en que se suelen hacer son la espalda, el tobillo, las nalgas y el pecho. También, hay mujeres que se lo colocan en los genitales.
- Pintar el cuerpo: existen ciertas tiendas especializadas en decorar y pintar nuestro cuerpo y hacer de él una auténtica obra de arte. Parece como si una llevara un vestido encima de su cuerpo desnudo. Es un trabajo laborioso y costoso, así que mejor dejarlo para momentos especiales. No obstante, si no queremos ser perfeccionistas, también una puede pintarse ciertas figuras o señales en el cuerpo, como alrededor del pezón, en la cara, o en los genitales. O bien, dejar que sea el amante quien se lo pinte.
- Depilar el pubis: Cada vez está más de moda depilarse el pubis en forma de dibujos divertidos, como una mariposa o una estrella. Existen tiendas especializadas que lo hacen.
- Maquillarse: es muy importante maquillarse para el sexo. No suele hacerse y es un error. Nos maquillamos para salir de casa y nos desmaquillamos cuando entramos en ella. El sexo también entra por la vista y una mujer bien maquillada es muy atractiva. Usar sombras de ojos, pintalabios que marcan y purpurina por todo el cuerpo, puede ser toda una sensación.
- Peinado: cada una elige el peinado que quiere hacerse para marcar cómo nos vamos a comportar en el sexo. Puede dejarse caer la melena por el costado, usar un recogido, o bien hacerse una cola.
Moda bondage
Se trata de una moda no muy instaurada en nuestro país pero sí muy utilizada en otros países como Alemania. Es una moda donde se usa mucho el látex, el cuero, los anillos y cadenas. Las prendas favoritas son: antifaces de cuero, vestidos de látex, botas, collares, esposas de seda o metal, látigos y mordazas.
Disfraces:
Disfrazarse para el sexo no es nada nuevo para muchos amantes. Les gusta ver al otro vestido con una ropa diferente a la habitual y representando un papel distinto. Eso sí, no hemos cambiado mucho los gustos. Los uniformes de enfermera y criada son los que siguen triunfando más. Estos suelen referir a roles de dominancia y sumisión, un juego muy habitual en el sexo.
Saber lo que le excita a tu pareja
Una vez, observamos lo que hay en el mercado es hora de ponerlo en práctica. No hay la certeza absoluta de que lo que vamos a ponernos va a resultar muy sexy para la otra persona. Implica asumir un riesgo y atreverse a probar. Primero, una se lo puede comprar y probárselo a solas en casa para ver cómo le queda. En segundo lugar, podemos averiguar cuales son las prendas favoritas del amante, ya sea preguntando o bien comentarlo mientras se mira una película, revista o cómic, en que aparezcan ropas sugerentes.
Un juego que puedes proponer a tu amante para saber lo que le excita es la de hacer una lista de diez prendas que os excitan o que os gustaría probar. Ordenar la lista del 1 al 10 de lo que más os excita (10) y lo que menos (1). Luego intercambiarse la lista y que cada uno elija en qué momento y ocasión sorprender al otro con la prenda puesta.
La puesta en escena
- El arte del desnudo
Otro de los puntos importantes a tener en cuenta es la puesta en escena, es decir, el desnudo. Sacarse la ropa o sacar la ropa del compañero es todo un arte, una maestría que tiene que aprenderse. No es lo mismo irse desnudando poco a poco, de forma sugerente, mientras se baila al son de una música suave, que quitarse la ropa de forma rápida dejando todo nuestro cuerpo al descubierto en un momento y sin hacer incrementar la tensión. Es importante en el desnudo no ir con prisas y dejar que el otro vaya mirando e imaginando lo que vendrá después.
Si una no lo ha hecho nunca, puede probar hacerlo a solas delante un espejo en la que pueda verse completamente. Con música de fondo y la ropa sexy puesta, empezar a bailar suavemente, mientras acariciamos todo nuestro cuerpo y miramos el espejo como si fuera los ojos del amante. Hacerlo a solas es una buena manera de ensayar conductas que más tarde se pondrán en acción. Además, ayuda a afrontar y prever problemas e inconvenientes que puedan surgir a la hora de bailar y quitarse la ropa.
Cuando el desnudo se hace delante el compañero, es muy importante mantener la mirada en los ojos del amante, ya que tiene que ser provocativa e intencionada. Ir despacio en quitarse la ropa, dejando tiempo para la imaginación, mientras una se mueve sugerentemente.
Hay una cuantas cosas a tener en cuenta si se quiere hacer un buen desnudo. La ropa no tiene que ser difícil de quitar. Por eso son útiles ropas que tienen belcro. Es mejor usar prendas que no se quitan por la cabeza, para así evitar perder la mirada, y también porque el hecho de quitarse prendas por arriba puede traernos algún problema como despeinarnos o engancharnos con el collar o pendientes (si llevamos), cosa que estéticamente haría perder el encanto. Mejor evitarlas.
También es importante no llevar los calcetines puestos cuando una se queda desnuda ya que pierde todo su calor. Si una los lleva es de las primeras cosas en quitarse.
La ropa que una se quita debe tirarse en el suelo y no parar cada momento para dejarla bien plegadita encima la cama o la silla. También ciertas prendas se pueden dejar caer encima del compañero. Eso les excita mucho.
No hay que decir, que una de las cosas más importantes en el desnudo, es que la ropa interior sea sensual y sexy, además de nueva y sorprendente. Porque si una hace todo el espectáculo para luego enseñar la lencería que se ha visto muchas veces o bien algo que no es provocativo, se pierde el encanto o el misterio del momento.
Si al principio da corte hacerlo mirando al compañero puedes pedirle que te observe por el cerrojo de la puerta. Eso ayuda a desinhibirse para la próxima vez.
Pero si una no quiere desnudarse a solas delante del compañero, puede decidirse que sea él quien le quite la ropa. Pero eso sí. No debe ser cómo las otras veces con las manos porque entonces deja de ser especial y novedoso. Sino pedirle que te quite la ropa con los dientes, sin usar las manos (excepto a la hora de quitar el sujetador).
También, podemos desnudarnos jugando al strip-poquer, es decir, a las cartas. Algunas no sabrán jugar al póquer, pero eso no importa. Se puede jugar a cualquier juego en que haya tandas, y que en cada tanda se gana y se pierde. Se acuerda que el perdedor de cada tanda se quita una prenda de ropa sugerida por el ganador.
- ¡A disfrazarse!
Uno de los juegos que atraen más a los amantes es el de usar disfraces para el sexo y representar papeles como los actores y actrices. El disfraz ha sido utilizado en todas las épocas y culturas en el sexo. Nos ocultamos detrás de la máscara lo que permite desinhibirnos y hacer conductas que no haríamos siendo nosotros mismos.
Cuando nos ponemos un antifaz, dejamos de representar nuestra imagen cotidiana para representar el del personaje de nuestra fantasía. Proporciona novedad en las relaciones sexuales con la pareja, ya que la interacción entre ambos es distinta e incluso puede ser sorprendente ya que el componente de desinhibición es importante. Además, probablemente una puede reír muchísimo durante el juego, lo que sin duda, es todo un placer. Es importante que cuando una se disfrace represente fielmente su personaje con los máximos detalles posibles. Un típico juego puede ser el de médicos y enfermeras.
Los uniformes y papeles que más excitan a los hombres son el de enfermeras y sirvientas, seguidos por los de azafata, policía y colegiala. También el hecho de vestirse con ropas del otro sexo puede resultar muy excitante y divertido ¡a la vez!


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