
El sexo anal es otra de las prácticas sexuales (como la masturbación) que pasa en silencio, por diferentes prejuicios y tabúes que hay alrededor de ella. Aunque cada vez hay mayor tendencia a practicarlo, sigue habiendo ciertos resquicios a la hora de comentarlo abiertamente.
Epidemiología
Se sabe que el 40% de las parejas heterosexuales lo han practicado alguna vez y alrededor de un 10% lo hacen habitualmente. Entre los homosexuales, contrariamente a lo que se piensa, el sexo oral suele ser la práctica más habitual.
Historia
No es una práctica moderna, sino que se ha realizado a lo largo de la historia y también se da en los animales. Por ejemplo, en los bonobos.
En Roma, si se hacía con esclavos o esclavas era tolerable.
En la antigua Grecia también era una práctica frecuente entre maestros y alumnos, creyendo que con el semen transmitían sabiduría y conocimiento. De ahí viene la palabra “griego”.
Ciertos pueblos de Nueva Guinea, realizan esta práctica como forma de ritual en la pubertad, porque sino creen que no crecerán si no reciben el semen de gente mayor. También se ha usado en muchas ocasiones para mantener la virginidad, evitar el embarazo o durante la menstruación.
La religión ha tratado en tabú está práctica por considerarla “antinatural”, ya que el fin de la sexualidad es la reproducción. En el Génesis, se conoce la historia de la ciudad de Sodoma que fue destruida por Jahvé por el desenfreno sexual. De ahí, viene la palabra “sodomia” para referirse al sexo anal. También hablaban que los pactos con el demonio se sellaban con un coito anal.
En la literatura, autores como por ejemplo Marqués de Sade hablan de estas prácticas.
Tabúes
El principal tabú que tiene las parejas heterosexuales a la hora de practicarlo o pedirlo, es que piensen que es homosexual. Confunde una zona erógena con una orientación sexual que va mucho más allá de las prácticas realizadas.
Otro tabú es considerarla como una práctica antinatural, como si nuestro cuerpo no fuera natural.
Riesgos
Hay que tener en cuenta que el sexo anal es la práctica con mayor riesgo de infecciones y enfermedades de transmisión sexual. El ano no se dilata de la misma manera que la vagina por la que es muy frecuente pequeños sangrados, fuente de contagios. La otra razón principal es que el recto aunque esté limpio, está lleno de bacterias que pueden infectarnos.
Consideraciones higiénicas: el uso del preservativo, así como no practicar ni sexo oral ni la penetración vaginal después, no eyacular dentro, lavarse y limpiarse bien tanto antes como después de su práctica o usar enemas para vaciar posibles heces que pueden quedar (no abusar por posibles complicaciones).
Modo de practicarlo
Referente al modo de practicar sexo anal es importante que se realice con previo acuerdo de los dos, buena comunicación y ser una persona de confianza (debido a que es una práctica de riesgo).
Es imprescindible usar lubricantes tanto en el ano como en el dedo, pene o juguete sexual antes de penetrar. Ir con suavidad y mucho tacto, para que se vaya dilatando el ano, ya que requiere más tiempo que la vagina. Ir introduciendo lentamente un dedo e ir moviéndolo para que se acostumbre el ano a tenerlo dentro. El que recibe es importante que trate de relajar el ano y la mejor manera es como si estuviera defecando. Los movimientos tienen que ser lentos y sin brusquedad. Si la persona siente dolor es bueno parar.
El orgasmo puede llegar por el sexo anal porque sobretodo el órgano sexual más potente está en el cerebro. Además el ano es una zona muy erógena que tiene numerosas terminaciones nerviosas, mucho más que la vagina, que producen mucho placer. En las mujeres puede producir una estimulación del útero que resulta muy placentera y en el hombre se puede estimular la próstata o el llamado punto “P” o G del hombre. Muchas veces el sexo anal se combina con la estimulación del pene o clítoris de quien recibe lo que facilita el orgasmo. Las contracciones orgásmicas de quien recibe producen contracciones en el ano que resultan muy placenteras para el hombre.
Los juguetes sexuales que pueden usarse son bolas tailandesas, dildos o consoladores anales.
Hay otra práctica que es el anilingus o beso negro. Es importante realizarlo con un preservativo para que no toque la lengua directamente al ano ya que puede producir infecciones bucales como estomacales. Y si se hace con los dedos, el uso de guantes de látex es recomendable para no transferir infecciones de los dedos a otra parte del cuerpo.
Cuando es la mujer quien penetra el hombre con un juguete se llama pegging.
Posturas habituales: perrito (la más frecuente y profunda), cuchara (la más cómoda), cara a cara (permite besarse y mirarse a los hojos).
Prácticas extremas: introducir el puño o brazo (fist fucking o fisting) o doble penetración.


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