
¿Qué son las fantasías sexuales?
Las fantasías sexuales son pensamientos e imágenes vívidas de temática muy diversa, que pueden darse en cualquier situación y durante cualquier actividad, y que producen excitación sexual e incluso pueden desencadenar el orgasmo.
Dichos pensamientos e imágenes pueden ser reelaboraciones de experiencias vividas anteriormente o bien creaciones e invenciones propias que permiten explorar, experimentar, curiosear, variar y ensayar nuevas habilidades.
El papel de las fantasías demuestra la importancia que tiene la conexión entre la mente y el cuerpo en el placer sexual. Somos cuerpo y mente, y cualquier división que se haga al respecto es arbitraria y parcial. Este error de dividir mente y cuerpo ha permanecido durante muchos siglos y hoy en día sigue habiendo numerosos ejemplos de ella. Intentar someter, dominar y esclavizar el cuerpo en la comida, la belleza y el deporte suelen ser ejemplos frecuentes de cómo esclavizar la mente.
En la sexualidad, el placer que puede brindar el cuerpo si va acompañado de una buena disposición mental a recibirlo y reelaborarlo para crear nuevas experiencias se habrá abierto las puertas para llegar al éxtasis sexual. Esta interacción mutua entre mente y cuerpo hace que se pueda tener altos grados de placer y excitación.
Vendría a ser como el músico que mientras está tocando su instrumento mentalmente juega con las notas musicales que escucha y crea nuevas notas inspiradas por las anteriores consiguiendo así una experiencia sumamente placentera, rica e innovadora.
Imaginar es crear algo en la mente y permite divertirse jugando con lo que se imagina. El niño, a diferencia del adulto, utiliza mucho el recurso de la fantasía. La usa para distanciarse de la realidad y jugar en un mundo inventado y creado por él mismo. También la usa para ensayar nuevas conductas. Imaginando un niño puede pasar horas divirtiéndose y jugando sin parar, creando nuevas realidades, absorto en su fantasía. Los adultos pronto dejan de fantasear y jugar y se pierden una de las maneras más sanas de divertirse. Se toman las relaciones sexuales (y la vida en general) demasiado en serio y con ello se pierden toda diversión y placer, para caer en la monotonía y aburrimiento. Una de las mejores maneras de mantenerse joven en el sexo es seguir teniendo el espíritu de la fantasía y de la imaginación, porque es la fuente de rejuvenecimiento, diversión y creación.
Las fantasías son instrumentos no tan sólo del placer sino que también proporcionan un valioso conocimiento de una misma. Mientras una fantasea es capaz de darse cuenta de lo que más le excita, cómo se excita, qué le gustaría experimentar.
El acto de fantasear vendría a ser como el del buen cocinero que usa su imaginación para crear y elaborar los mejores platos así como saber qué es lo quiere cocinar.
Fantasear no es lo mismo que soñar. La fantasía es deliberada e intencionada mientras que los contenidos de los sueños son incontrolables. Las fantasías al igual que los sueños han sido objeto muchas veces de análisis e interpretación la mayoría de veces errónea y sesgada. La mayoría de fantasías no son más que eso, fantasías y no realidades. No hay que darle mayor importancia y énfasis. No demuestran un tipo de personalidad, un conflicto subyacente o un deseo reprimido, ni tampoco tienen que ver necesariamente con los valores de una. Sería como la distancia que habría entre el actor y los personajes que representa.
La diferencia entre fantasía y deseo suele ser difícil de matizar. Se puede decir que la fantasía puede conducir a tener deseo sexual, o bien, que el deseo sexual puede alimentar el tener una fantasía. Para entendernos pondremos como metáfora la comida. Una puede fantasear en una comida o plato y luego entrarle el apetito, o bien, una puede tener mucha hambre y luego venirle a la cabeza lo que le apetecería comer, el antojo.
Es preciso remarcar que fantasear no significa querer hacer en la realidad. Es una de las confusiones más típicas y que causa mucho malestar, sorpresa, duda e incomprensión. Como hemos dicho antes, las fantasías solo son fantasías y no realidades. Así, una puede también imaginarse ser una heroína de guerra y no por ello querer en realidad ir a la guerra. Contrariamente a lo que se piensa, muchas veces que la fantasía se hace realidad pierde su esplendor. Las expectativas no suelen verse realizadas, sino más bien una se frustra y prefiere haberse quedado en la ilusión. Así lo contó una fan de Mick Jagger que toda la vida estuvo fantaseando con el cantante y cuando finalmente consiguió acostarse con él, dijo preferir al Mick de la fantasía.
La fantasía no siempre provoca reacciones positivas sino que a veces también las reacciones pueden ser negativas. Cuando la vivencia le parece lúdica y divertida una se siente bien al tenerlas pero como la vivencia sea percibida como atemorizante o vergonzosa una se puede sentir ansiosa o culpable por tenerla. Por tanto, la vivencia de una fantasía dependerá mucho de nuestra visión de la misma y de qué creencias tengamos respecto a la sexualidad.
Ciertamente existen un tipo de fantasías que son patológicas. Son aquellas que dejan de ser un elemento lúdico y recreativo, para convertirse en obsesiones y ser un foco de malestar. Se trata de pensamientos e imágenes repetitivas y persistentes, intrusivas, que invaden totalmente la mente, y crean tanta ansiedad y culpa en las personas que las padecen que llegan a realizar acciones contraproducentes (compulsiones) para deshacerse de ellas. Son los actos denominados parafílicos o desviaciones sexuales como el abuso a menores, violaciones, exhibicionismo, voyeurismo, fetichismo o sadomasoquismo. Las personas que las padecen suelen ser enfermos mentales o personas con graves desórdenes de personalidad que requieren tratamiento.
Las fantasías patológicas vendrían a ser como el deporte sano o patológico. El deporte en sí mismo no tiene nada de malo. El problema viene cuando deja de ser un elemento lúdico y recreativo para convertirse en una obsesión que causa mucha ansiedad y malestar.
¿Cuándo o dónde se tienen las fantasías?
Las fantasías se dan en una amplia variedad de contextos y marcos. La privacidad permite que se puedan dar en todos los lugares sin que nadie se de cuenta de ello. Los más frecuentes suelen ser:
• Para pasar el rato cuando no se tiene nada más que hacer. Es un buena manera de pasarlo bien sin gastarse un euro.
• Cuando se está ante una situación tediosa permite distraernos y estar más a gusto. Por ejemplo, mientras se espera en la parada del autobús, se hace cola en el mercado o se está en medio de un atasco de tráfico.
• También podemos echar mano a la fantasía para poner un poco de picante a una situación amorosa. Suele ser un elemento lúdico y divertido que permite que la experiencia sea única y original.
• Otras veces, la fantasía surge espontáneamente, quizás en el lugar menos esperado, y sin darse cuenta. Puede que una se sorprenda viéndose inmersa en un encuentro sexual, por ejemplo, durante una reunión de trabajo.
¿Se tienen que compartir las fantasías con la pareja?
El hecho de compartir o no una fantasía ha sido objeto de discusión. Mientras unos piensan que las fantasías se deben expresar a la pareja para mejorar la comunicación y comprensión y consideran no expresarlo como un signo de inmadurez y de inhibición sexual; otros, piensan que es mejor no decirlo para evitar malas interpretaciones o posibles desvaloraciones de la pareja, y también para mantener la privacidad de una misma.
Ambas posturas tienen parte de razón y sus pros y sus contras. Es cierto que el hecho de compartirlo puede mejorar la comunicación y comprensión de la pareja, unir, complementarse, desinhibir, pero también si la pareja no es muy abierta y receptiva a ello puede conllevar a malas interpretaciones, a sentimientos de desvalorización, celos, confusión, duda, ansiedad y culpa.
Por otro lado, no decirlo tampoco no significa inmadurez e inhibición sexual sino que también una puede mantener un espacio de intimidad con derecho a no compartir con la pareja. Además a veces no decirlo suele ser la solución más productiva.
Por tanto, a la hora de tomar la decisión de si decirlo, o no, se tiene que ir con cuidado, pensarlo bien, y empezar poco a poco para ver el grado de comprensión y receptividad de la pareja. Si se ve que no puede dar resultados positivos mejor abstenerse.
¿Para qué sirven las fantasías?
Las fantasías cumplen varias funciones. Diremos las más importantes:
• incita o potencia la excitación
Sirve para incitar el deseo y la excitación, o bien, ayuda a alcanzar el orgasmo. Centrarse en una fantasía que resulte excitante suele ser una buena manera para ello. También sirven para romper la monotonía y aburrimiento y hacer de la experiencia sexual algo verdaderamente único y excitante.
• Disfrutar del sexo sin riesgo
Muchas de las fantasías que se tienen causarían verdaderos problemas si sucedieran en realidad. Quedarse en la fantasía es una buena manera de disfrutar de estas experiencias sin los peligros de la vida real. Así, una puede fantasear ir desnuda por la calle y quedarse con la fantasía porque en la vida real le causaría muchos problemas y dificultades.
• Alivio de la ansiedad y la culpa
Cuando una se siente ansiosa o culpable es porque tiene pensamientos negativos que lo provocan. Las fantasías, como también son pensamientos e imágenes que invaden nuestra mente, permiten distraerse de los otros pensamientos negativos. Los humanos somos limitados y mientras pensamos en una cosa no podemos estar pensando en otra. Por tanto, estar centradas en una fantasía puede ser una buena manera de distraerse de otros pensamientos.
• Ensayar habilidades
El hecho de fantasear permite poder adelantar situaciones sexuales futuras y ver cómo desenvolverse, qué dificultades pueden surgir, cómo sortear los posibles obstáculos. Permite hacer un simulacro de lo que pasaría en realidad y así también puede ayudar a disminuir la ansiedad.
¿Qué contenidos son los más frecuentes?
Los contenidos suelen ser infinitos y vendrán muy determinados por la persona. La fantasía es individual y lo que gusta a una no tiene por que gustar a otra. Además, el contenido de las fantasías suele ser cambiante a lo largo del tiempo. No siempre excitan las mismas fantasías.
Los temas de las fantasías suelen ser diversos, detallados y gráficos o bien difusos y cambiantes. No solo se elaboran los episodios sino que también se describen las emociones y psicología de los personajes.
Las fantasías preferentes suelen ser algún tema conocido ya sea porque se ha vivido en experiencias anteriores, se ha visto en una película o bien se ha leído en un libro. Gusta ser el “director” de la fantasía y elaborar y dirigir el guión.
Además de algún tema conocido, también se suele emplear un tipo particular de fantasía que eser recurrente. Es decir, un tipo de fantasía predilecta.
El primero se refiere a oír un mismo disco muchas veces y el segundo al tipo de música (rock, pop, etc) que nos gusta.
Los contenidos suelen versar en varios temas frecuentes:
• Experimentar
Poner a prueba la creatividad e imaginar experimentar cosas diferentes a lo que se hace para vencer la monotonía y la rutina.
• Dominar y ser dominado
Dominar en el sentido de que una imagina ser muy habilidoso haciendo el amor y hace extasiar a su amante con talento o bien ser dominada por alguien con mucha experiencia y maestría.
• Imaginar tener sexo con otra persona
Excitarse con parejas anteriores, con alguien cercano (vecino, amigo, compañero), algún famoso o un ser inventado.
• Sexo en grupo
Imaginar hacer el amor con varias personas a la vez, ya sea en formato trío o bien orgías. El sexo en grupo puede ser homosexual, heterosexual o mixto.
• Observar a otros
Imaginarse a la pareja u otra persona masturbándose o bien haciendo el amor con terceras personas. Dentro de la fantasía, una puede decidir participar activamente o quedarse pasivamente mirando.
• Forzar
Fantasear en forzar a alguien a practicar sexo en contra a su voluntad o bien verse forzada suele excitar a muchas personas. La fantasía de la violación es muy frecuente en mujeres y nada tiene que ver con la realidad. Una puede fantasear verse forzada pero no quererlo en realidad. Lo que se sugiere más bien en esta fantasía suele ser el papel pasivo que se otorga la mujer, la ausencia de responsabilidad del acto y del placer, y además se fantasea en que el agresor sabe muy bien cómo excitarla y darle placer.
• Encuentros románticos
Imaginar encuentros idílicos y románticos con alguien desconocido y en un lugar insólito. En esta fantasía entran muchos los detalles, las miradas, caricias, insinuaciones.
• Actos sado-masoquistas
Situaciones sexuales en que el placer y el dolor se hayan sometidos al papel activo o pasivo del personaje. Por ejemplo, imaginarse sentirse atado mientras le azotan o bien dar pequeños palmaditas al otro mientras se exalta de placer.
¿Existen diferencias entre hombres y mujeres?
Contrariamente a lo que se piensa no suelen haber diferencias significativas entre ambos sexos.
Ambos sexos suelen fantasear con su pareja, con otras personas, con relaciones forzadas y con observar a otros haciendo el amor.
Las posibles diferencias pueden resumirse en unas pocas:
• Las mujeres se suelen dar un papel más pasivo y los hombres más activo, tanto en la fantasía sado-masoquista como en la de forzar a alguien.
• Las mujeres suelen fantasear más con amores idílicos con desconocidos y los hombres más con el sexo en grupo.
• Las mujeres suelen ser más argumentales, imaginativas y emotivas, y los hombres más visuales y directos a la acción.
Cómo desarrollar tu habilidad para fantasear
Hay personas con más habilidad de fantasear que otras debido a su personalidad y experiencia, pero también la capacidad de fantasear se puede aprender y potenciar.
La masturbación suele ser un buen laboratorio para conocernos y experimentar. Mediante la masturbación, una puede aprender cuáles son las fantasías que más le excitan. Intentar ver o recordar escenas de películas y añadir elementos, leer literatura erótica y dejar volar la imaginación, ver qué imágenes sugieren a una. Se tiene que ser una buena detective e ir explorando para descubrir qué es lo que nos excita más. Anotarlo en un papel o libreta es una buena manera de tenerlo siempre presente como el buen cocinero que siempre guarda sus recetas para alguna ocasión.
Sugerencias para elaborar una fantasía:
- no tiene que ser muy elaborada, con mucho argumento, sino que simplemente pueden ser una sucesión de imágenes breves, concretas, como una mirada, un rostro o una caricia.
- No tiene por qué ser explícitamente sexual sino que sólo imaginar un juego de miradas, insinuaciones e intenciones puede ser muy excitante.
- Los pequeños detalles de la fantasía suelen ser importantes ya que la hacen más vívida y real.
Lectura recomendada para conocer más acerca del mundo de las fantasías
• Fuentes S., Carrión L., Dímelo al oído, Ed. Temas de Hoy 2004


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