lunes, 2 de febrero de 2009

Anatomia y fisiología de la Respuesta Sexual Humana


Los órganos genitales y el sistema reproductor
Es muy importante la condición en que se encuentren los órganos genitales externos e internos. Malformaciones, lesiones, infecciones, atrofias, tumores, en estos órganos pueden ocasionar serios problemas en la sexualidad.

Los órganos genitales masculinos
El pene es una de las partes más importantes de los órganos sexuales masculinos. Sirve para la micción y el orgasmo. En estado de flacidez suele medir entre 7 y 10 centímetros y en estado de excitación 12 y 18 centímetros. Su longitud y diámetro varían considerablemente entre individuos. Se pone erecto ante la excitación sexual, pero también por las ganas de orinar.

El pene está formado por el glande; un reborde que separa el glande del cuerpo del pene; el cuerpo del pene; y una parte posterior, que está oculta y se sitúa debajo del pubis. En la parte central se encuentra la uretra, conducto por el que pasa el semen y la orina para salir por el orificio situado en el glande. Las partes más sensibles del pene suele ser el glande y su parte inferior denominado frenillo.

El glande está envuelto por el prepucio que lo cubre en su estado normal. A veces, la boca del prepucio es demasiado estrecha y produce irritación. Este defecto se llama fimosis y puede ser eliminado quirúrgicamente.

En el pene también se hallan los cuerpos cavernosos y esponjosos que se llenan de sangre durante la fase de excitación y que por un proceso hidráulico permiten la erección.

El escroto es una bolsa situado debajo del pene que suele contener los testículos y el epidídimo. Los testículos producen espermatozoides o semen y algunas hormonas sexuales como los andrógenos (testosterona). El testículo izquierdo suele hallarse un poco más abajo que el derecho.

En el interior del escroto se encuentran los órganos sexuales masculinos accesorios: el epidídimo, donde se forman los espermatozoides; el conducto deferente, que va de los testículos al conducto eyaculador; las vesículas seminales, depósitos donde se almacena el semen; la próstata, glándula que rodea la uretra y que elabora un líquido espeso y lechoso que constituye una parte muy importante de la porción líquida del semen; unos conductos eyaculadores especiales, que ayudan a expulsar el líquido del pene en el momento de la eyaculación; y las glándulas lubricantes (glándulas de Cowper) que facilitan el paso del semen por la uretra hasta su abertura.

Los órganos genitales femeninos
Se hallan constituidos por la vulva. Tiene forma ovalada y se encuentra entre los muslos de la mujer, y va desde el monte de Venus o púbico hasta la región del perineo (cerca del ano). La vulva está formada por unos labios mayores en cuyo interior hay los labios pequeños. Los labios mayores tienen la coloración de la piel y están cubiertos de vello. Los labios pequeños son de color rojizo, y tienden a distenderse, hacerse sensibles y lubricarse cuando la mujer se halla excitada.

En el interior de los pequeños labios se encuentran el clítoris, la uretra y el orificio vaginal. El clítoris es un pequeño botón situado por encima de la uretra. Es la parte más sensible de los órganos genitales femeninos, al igual que el glande en el hombre. Se encuentra recubierto por un repliegue de piel denominado capuchón del clítoris, análogo al prepucio del hombre. Este órgano mide alrededor de 3,5 centímetros. Durante la excitación este órgano se endurece y se vuelve eréctil. La uretra está destinada a la micción, no obstante puede adquirir cierta sensibilidad y ser placentera su estimulación. El orificio vaginal se sitúa cerca del ano. Posee una entrada o vestíbulo que está bien provista de terminaciones nerviosas y es muy sensible a estímulos táctiles.

La vagina tiene forma tubular y mide de siete a diez centímetros de longitud. El tubo vaginal tiene sus paredes en contacto, pero se separan cuando se introduce el pene, ajustándose al tamaño del mismo. La longitud, diámetro y tamaño de la abertura varía mucho de una mujer a otra, pero debido a su elasticidad puede adherirse a un pene de casi cualquier tamaño. Infecciones en la vagina (vaginitis) pueden producir dolor durante la pentración.

En las mujeres que aún no han tenido relaciones sexuales con penetración, la entrada de la vagina está cubierta parcialmente por una membrana llamada himen. El himen puede ser grueso, fino, fuerte, débil, elástico, rígido o inexistente. Puede rasgarse o dilatarse durante las primeras relaciones con penetración, pero a veces puede impedir la penetración debido a un himen demasiado grueso procediéndose a una intervención quirúrgica para extirparlo. A menudo, se rasga o dilata antes de que la mujer efectúe la primera cópula debida a reconocimientos médicos, exploración sexual, empleo de tampones, etc. En la parte superior de la vagina se sitúa el cuello del útero que comunica con el útero.

La vagina desempeña varias funciones importantes: evacuar la menstruación, se dilata durante el parto para dar paso al bebe, y se dilata y extiende para recibir el pene durante la cópula.

Las paredes de la vagina, en su tercio exterior, están provistas de músculos que durante el coito rodean firmemente el pene. Estos músculos a su vez pueden impedir la penetración debido a una contracción involuntaria de los mismos y producir lo que se denomina vaginismo.

Por encima de la vagina se encuentra el útero, lugar donde se produce la fecundación espermatozoide y óvulo. Del útero parten las trompas de Falopio, dos brazos que conectan el útero con los ovarios situados uno en cada extremo. Los ovarios, análogos a los testículos del hombre, segregan óvulos y hormonas que provocan la ovulación y la menstruación.

La Respuesta Sexual Humana (RSH) es de las pocas funciones en que nuestro cuerpo experimenta, en poco tiempo, una transformación tan radical. Se dan múltiples cambios biológicos a gran velocidad.

La RSH es un conjunto ordenado de acontecimientos fisiológicos, cuya meta es preparar a los cuerpos para la reproducción.

Para que tenga lugar el coito, los cuerpos tienen que experimentar una serie de cambios en un período breve de tiempo. Es decir, el pene tiene que estar erecto y la vagina bien lubricada y dilatada para poder realizar la penetración. Igual pasa con otras funciones como dormir o comer. El cuerpo tiene que sufrir una serie de cambios similares de adaptación para que pueda darse la función. Así, para poder hacer bien la digestión la comida debe ser masticada y triturada, y el estómago debe haber segregado sus jugos gástricos previamente.

Los cambios no se limitan a las áreas genitales sino que implican todo el cuerpo. Pero ahora nos vamos a centrar sólo en el área genital. La transformación que sufren los genitales se debe en gran parte a una vasocongestión local, es decir, un aumento del flujo de sangre en las zonas genitales. Esto produce la erección en el hombre y una lubricación y dilatación en la mujer.

Masters y Johnson distinguieron cuatro etapas sucesivas en la RSH: excitación, meseta, orgasmo, y resolución.


Respuesta Sexual Humana
1- Excitación

Es el inicio de las sensaciones eróticas y se caracteriza por la consecución de la erección en el hombre y la lubricación vaginal en la mujer.

Las manifestaciones implican una respuesta de vasocongestión (aumento del flujo de sangre) y miotonía (aumento de la tensión muscular).

A medida que la excitación aumenta, se acelera la respiración, ritmo cardíaco y presión arterial.

En el hombre, esta fase se caracteriza por la erección, la elevación y ensanchamiento de los testículos.

En la mujer, se caracteriza por una vasocongestión general de la piel y miotonía. Una de las razones del por qué las mujeres tienen mayor sensibilidad en todo el cuerpo es debido a esta vasocongestión general. Los pechos se hinchan y los pezones se hacen erectos. En el área genital, existe una lubricación vaginal y la vagina se dilata y se hincha. Se da también una vasocongestión, menor, del clítoris que se hace eréctil en algunas mujeres pero no en otras. El útero aumenta de tamaño y sube.

2- Meseta

Estado de excitación máxima anterior al orgasmo. La respuesta vasocongestiva local alcanza su punto máximo, así como la tensión muscular.

En el hombre, la erección es firme y alcanza su máximo tamaño. Los testículos también son más grandes y alcanzan su punto de elevación máximo. Aparecen también dos o tres gotas de un fluido mucoso claro que procede de la glándula de Cowper, y que puede contener espermatozoides y, por tanto, fecundar. Este fluido sirve para facilitar el paso del semen por la uretra hasta su abertura.

En la mujer, destaca el moteado de la piel o “rubor sexual” que consiste en la aparición manchas rojizas por la piel, una hinchazón y coloración de los labios menores, del rojo brillante a un color borgoña, y la formación de una lámina espesa de tejido congestionado, denominada “plataforma orgásmica” por Masters y Johnson, y que puede disminuir la apertura de la vagina (facilitando el “atenazar” el pene una vez introducido). Esta lámina rodea la entrada de la vagina y su primer tercio interior. El útero alcanza su máxima altura y la entrada de la vagina se encuentra muy dilatada. El clítoris gira 180 grados y se retrae en posición plana quedando escondido.

3- Orgasmo

En el hombre, el semen brota del pene erecto en tres a siete chorros y con intervalos de 0’8 segundos. Hay dos componentes en el orgasmo masculino: una fase de emisión, que consiste en contracciones de los órganos internos y se da la sensación de la “inevitable eyaculación”; y una fase de eyaculación, que consiste en contracciones rítmicas de la uretra, los músculos de la base del pene y del perineo.

Después del orgasmo viene un período refractario. Eso significa que tiene que transcurrir cierto tiempo antes de que pueda eyacular otra vez.

En la mujer, también se dan contracciones rítmicas reflejas a 0’8 segundos de los músculos de alrededor de la vagina, perineo y de la “plataforma orgásmica”.

La mujer no es refractaria y por tanto puede experimentar más de un orgasmo en breves períodos de tiempo si sigue su estimulación, lo desea, y no se haya inhibida o exhausta.

4- Resolución

Disminuyen las respuestas fisiológicas que se habían dado y el cuerpo vuelve al estado de reposo o inicial. Durante esta fase, en la mujer, la estimulación del clítoris, pezones o vagina puede resultar molesta o irritante.

La RSH no es universal y fija, sino sujeta a diferencias individuales y del momento. Su duración y pauta no es siempre la misma y es sujeta a muchas variables. Así, podrá depender del momento del ciclo menstrual, del cansancio físico y mental, del tipo de actividades sexuales que se practiquen, de la ingesta de alcohol u otras drogas, del estado físico, del estrés general, de estímulos distractores, de la comodidad del lugar, de la novedad de la pareja, del estado de ánimo, del momento del día, etc. Por tanto, el patrón de RSH dependerá de la persona (estado físico y mental), de la situación y del momento.

Por tanto, podemos decir que la RSH es multifactorial y no tan sólo es un estímulo-respuesta (E-R), como apretar el botón del ascensor.

A pesar de todas las variables que influyen, solemos tener una duración y una pauta media. En parte porque lo solemos hacer en los mismos lugares, momentos, personas, y del mismo modo y en parte porque habrá personas con mayor facilidad que otras en llegar al orgasmo.

La RSH suele seguir la dirección que hemos mencionado antes si los pensamientos sexuales y la estimulación física no cesan y van en aumento. De esta manera suele llegarse al orgasmo. El orgasmo es un reflejo, y por tanto, una consecuencia de una adecuada estimulación física y mental. Es como el reflejo de la rodilla que necesita de un golpe físico adecuado y no tener pensamientos inhibidores del reflejo, por eso, los médicos antes de golpear con el martillo suelen recurrir a algún tipo de distracción para que pueda darse el reflejo.

Como hemos visto antes, la RSH no consiste en una entidad única sino más bien en dos componentes: una vasocongestión local o aumento del flujo sanguíneo en las zonas genitales que produce la erección en el hombre y la lubricación e hinchazón vaginal en la mujer; y una miotonía o aumento de la tensión muscular que acaban en contracciones musculares rítmicas que constituyen el orgasmo en ambos sexos.

Los dos componentes son gobernados por estructuras anatómicas distintas, en concreto, por partes diferentes del Sistema Nervioso Autónomo (SNA). La vasocongestión es debida al Sistema Nervioso Autónomo Parasimpático (SNAp) y la miotonía al Sistema Nervioso Autónomo Simpático (SNAs).

Como ambos componentes de la RSH son controladas por partes diferentes del SN, uno puede quedar inhibido o bloqueado, mientras que el otro puede permanecer normal. Así, podemos dividir los problemas sexuales en función de si afectan a un componente u otro, es decir, si afectan a la excitación o al orgasmo.

1 comentario:

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